Los Lakers se probaron en Sacramento y dejaron señales de cómo será su vida sin LeBron
Doncic jugó sólo el primer tiempo y metió 21 puntos en 16 minutos. El novato Cameron Carr sorprendió con 19 desde el banco. Kessler y Reaves, lesionados. El equipo ya empieza a mostrar su nueva identidad.
Arrancó la pretemporada de la NBA y los Lakers se fueron a Sacramento a hacer lo que mejor saben en esta etapa: probar, probar y probar. El 127-103 sobre los Kings fue apenas el primer borrador de un libro que todavía no tiene autor definido. Una cosa quedó clara: sin LeBron James, la responsabilidad la va a cargar Luka Doncic, y vaya si lo sabe.
Doncic encendió el termómetro en 16 minutos
El esloveno jugó todo lo que jugó y nada más: primer tiempo y a guardar la energía. En esos 16 minutos dejó 21 puntos, 3 asistencias y 2 robos, con un detalle que me llamó la atención: se llevó un golpe fuerte en el cuádriceps durante el segundo cuarto y ni se inmutó. Siguió hasta el entretiempo con la diferencia ya armada y después se quedó mirando, como quien cocina un guiso y espera que la olla haga el resto.
La lectura es directa: los Lakers van a cuidar a Luka como quien cuida el termo en la oficina. La diferencia de 26 puntos al descanso les dio el lujo de no exponerlo ni un segundo más.
Cameron Carr, la sorpresa que vino del banco
- 19 puntos en su debut con la camiseta de los Lakers.
- Tres de siete desde la línea de tres.
- Cero pérdidas en toda su participación.
- Edad: 20 años, recién salido del horno.
El pibe de la segunda unidad fue, para mí, lo más interesante de la noche. Cuando un novato entra a un partido de pretemporada y termina con esa línea, algo está diciendo. No es un amistoso más: es una audición. Y Carr cantó como si conociera la letra de memoria.
Lo que se vio en defensa y las bajas que preocupan
Los Lakers salieron a presionar arriba desde el primer segundo. En la primera posesión de Sacramento, los Kings casi se quedan sin tiempo de la orilla. Esa intensidad sobre el perímetro es un mensaje claro: sin LeBron, la defensa tiene que ser la primera bandera. La segunda bandera, por ahora, está colgada en el locker: Walker Kessler, con un dedo lesionado, y Austin Reaves, con molestias en el tobillo, no jugaron. Los dos son piezas centrales del plan y habrá que seguirlos de cerca.
El morbo está en el aire. Un equipo sin LeBron, con Doncic como única estrella confirmada, un pibe que la rompe desde el banco y dos titulares en la enfermería. Es como armar un asado nuevo a mitad de enero: los ingredientes están, falta ver cómo salen las brasas. Yo me reservo el derecho de errar el pronóstico, pero si este primer ensayo marca tendencia, los Lakers van a ser un equipo más rápido, más corto y con un solo dueño de pelota. Y ese dueño, por ahora, se llama Luka.
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