Nueve meses después, Battaglia volvió a tocar la pelota en Boca y ya se frota las manos
El volante de 35 años se reintegró a los entrenamientos en Ezeiza tras una larga rehabilitación por una tendinopatía en el tendón de Aquiles. No estará ante Central Córdoba, pero su regreso le abre al cuerpo técnico una variante que hacía falta en el mediocampo y como eventual alternativa en la zaga.
Nueve meses sin patear una pelota pesan más que un domingo sin facturas. A Rodrigo Battaglia se le notaba en la cara la sonrisa mientras trotó otra vez entre los suyos en el predio de Ezeiza, después de casi todo un año a la sombra de una lesión que le desinfló el 2026. El miércoles completó por primera vez desde diciembre del año pasado los ejercicios junto al resto del plantel xeneize, un paso enorme para un jugador que se había convertido en un fantasma de buena presencia.
El mediocampista de 35 años había sido sometido a una cirugía a comienzos de febrero por una tendinopatía insercional en el tendón de Aquiles derecho. Una lesión silenciosa, de las que no avisan y te dejan mirando el techo del consultorio mientras los compañeros juegan finales. Desde entonces, nada: rehabilitación, gimnasio, kinesiología y la paciencia como única compañera de ruta.
Por qué Battaglia todavía no juega
- La readaptación física será gradual, con aumento progresivo de cargas.
- Recién este miércoles volvió a trabajar a la par del grupo en ejercicios reducidos.
- No integrará la lista de concentrados para el partido del viernes ante Central Córdoba en la Bombonera.
- El cuerpo médico y el cuerpo técnico priorizan no repetir el sobreesfuerzo que lo llevó al quirófano.
Como todo aquiles mal curado, la prudencia manda. El departamento médico de Boca y el cuerpo técnico de turno resolvieron aplicarle un protocolo de readaptación con contacto creciente con la pelota antes de habilitarlo para competir. La idea es que el Tanque, como le dicen en el vestuario, vuelva con ritmo y no como un parche en medio de un partido caliente.
Su última aparición oficial había sido apenas un suspiro: unos minutos contra Racing en diciembre pasado, cuando entró sobre el final y poco pudo aportar. Desde entonces, el calendario pasó, el equipo disputó Copa Sudamericana y el torneo local siguió girando, mientras Battaglia esperaba su turno desde la tribuna de los recuperadores.
El valor táctico del regreso
Para el técnico, el regreso del mediocampista central es un alivio con forma de comodín. Con 35 partidos y 5 goles desde su llegada al club, Battaglia no solo sabe ocupar el círculo central: también puede caer como alternativa en la zaga cuando hace falta, un recurso cada vez más buscado en una defensa que suele quedar corta de nombres por lesiones o sanciones. Sumarlo a la rotación equivale a tener dos jugadores en uno, algo así como el mate con yapa: siempre viene bien.
Boca viene de ganar en la Sudamericana ante San Pablo y ya piensa en el cruce del viernes frente a Central Córdoba. Battaglia mirará desde afuera, con la carpeta médica bajo el brazo y la ilusión de volver antes de que termine el semestre. Mi pronóstico, con el derecho a errar que me caracteriza: si la recuperación sigue sin tropezones, en tres o cuatro semanas podría estar sonando el teléfono para un ingreso desde el banco. Y si el cuerpo responde, la titularidad llegará antes de que nos demos cuenta.
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