Paredes, el capitán que carga con todo y ahora carga con una contractura
Boca lo cuida como puede y lo necesita como nunca: el jueves no juega ante Gimnasia de Mendoza y el martes, ante San Pablo, es una verdadera incógnita.
A veces pienso que el muslo izquierdo de Leandro Paredes es como el caño de la cocina de cualquier casa de clase media: un día te avisa que algo no anda con un golpecito, y a la semana te deja sin agua caliente en pleno enero. El capitán de Boca salió caminando a los 42 del segundo tiempo ante Vélez, sin gestos de dolor, casi como quien se cambia de zapatos. Pero al sentarse en el banco le plantaron hielo en la cara posterior del muslo y, cuando terminó el partido, se lo vio cruzar el campo con paso de maniático, como pisando huevos.
Cautela, la palabra que manda en Boca
Rodolfo Arruabarrena lo bajó a tierra rápido: "Fue un aviso, no fue nada grave", dijo el entrenador, con esa cara de director técnico que prefiere perder un partido antes que perder un jugador. Paredes, al irse del estadio, se declaró "bien". Bueno, bien y caminando raro, una combinación muy argentina. La decisión ya está tomada: viaja con el plantel a Mendoza, pero el jueves no juega ante Gimnasia. La prioridad es otra.
Porque el martes viene San Pablo por la ida de los cuartos de final de la Sudamericana en la Bombonera. Y ahí, estimado lector, es donde la cosa se pone seria. El Muro, como le digo yo al cinco desde que volvió, es el único que le pone pausa al equipo cuando todo se vuelve un vértigo de pases largos y ataques que no llegan. Sin él, el mediocampo se parece más a una reunión de consorcio que a una mitad de cancha.
“Tuvo mucho despliegue, fue para arriba, fue para abajo. Se siente. Llevamos muchísimos partidos.”Rodolfo Arruabarrena
Un cuerpo que viene pidiendo permiso desde hace rato
Lo que más me preocupa, se los confieso, no es esta contractura puntual sino lo que viene detrás. En mayo Paredes jugó el segundo tiempo ante Universidad Católica con un desgarro mal disimulado, se subió al avión para el Mundial de Clubes, completó la recuperación con los médicos de la selección y fue sumando minutos hasta la final con España. Cuando volvió a Brandsen, se reincorporó a los entrenamientos sin tomarse los días de descanso que el cuerpo le pedía a gritos. Desde entonces jugó seis partidos en 17 días antes de la primera molestia, que lo marginó de la revancha con Recoleta en Asunción y del empate con Racing. Volvió antes de lo previsto ante Lanús y completó casi todo el encuentro con Vélez. Es el clásico pibe que no se cuida porque siempre sale a ganar.
Y hay un segundo nombre propio en la enfermería. Milton Delgado arrastra una distensión y tampoco está confirmado para el martes. Imagínense la escena: el Vasco perdiendo a sus dos mediocampistas centrales a la vez, como un director de orquesta al que le sacan los violines en el entreacto.
- El jueves, ante Gimnasia de Mendoza por el Clausura, Paredes descansará de manera preventiva.
- El martes, en la Bombonera, Boca recibe a San Pablo por la ida de los cuartos de final de la Sudamericana.
- Una semana después se juega la revancha en Brasil, con un clásico ante San Lorenzo en el medio de la serie.
- En la ventana FIFA de septiembre, además, aparece Racing por la Copa Argentina.
- Milton Delgado, con una distensión, es la otra duda del mediocampo para el cruce copero.
El pronóstico que me reservo el derecho de errar
Si me apuran en la calle, les digo: el jueves Paredes no juega ni loco. El martes, contra San Pablo, lo veo de arranque, con un poco de infiltración si hace falta y la hinchada conteniendo la respiración cada vez que tenga que acelerar. Es que en Boca, hoy, sin el Muro en la mitad de la cancha, el equipo se parece bastante a un asado sin carbón: está, pero le falta lo principal. Veremos si esta vez el cuerpo le da una tregua. Yo, por las dudas, ya tengo el termo lleno.
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