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MIÉ, 16 SEPT 2026
Deportes

Platense se comió el asado antes de tiempo y Fluminense le robó la sobremesa en la Libertadores

El Calamar ganaba 2-0, la serie estaba empatada y el sueño de las semis seguía intacto. Pero un gol de Canobbio a los 11 del segundo tiempo le apagó la parrilla y lo mandó a la ducha con un global de 3-2 en contra.

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Leandro TkachukDeportes · 16 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

A veces el fútbol es tan argentino como un domingo en familia: llegás con todo armado, el asado prendido, las expectativas por las nubes, y de repente alguien te tira un balde de agua fría. Eso le pasó a Platense este martes en Vicente López. El equipo de Martín Palermo tenía la serie de cuartos de final de la Copa Libertadores 2026 servida en bandeja: dos goles de ventaja al descanso, el global 2-2 y la ilusión de meterse por primera vez entre los cuatro mejores del continente. Pero el segundo tiempo fue más duro que el bondi de las seis de la tarde y el Calamar terminó afuera por un detalle que duele hasta el lunes.

Un primer tiempo para enmarcar y guardar en el cajón de los recuerdos

Porque lo que hizo Platense antes del entretiempo fue de equipo grande, de esos que uno les empieza a tomar cariño. A los 29 minutos, Guido Mainero, al que en el barrio ya lo bautizaron como Mula por lo flaco que corre y lo mucho que aparece, empujó una jugada colectiva para poner el 1-0 parcial. La cosa no quedó ahí. En el tiempo adicionado, cuando todos se acomodaban el sandwich de miga, Bruno Sepúlveda metió un cabezazo dentro del área para el 2-0 que desataba el delirio en la Ciudad de Vicente López. El Calamar, mi querido Calamar, estaba haciendo lo que parecía imposible: borrar la diferencia que había traído de Río.

Y acá uno se permite la licencia de ser humano: ver a Palermo en el banco, con esa cara de tipo que ya ganó todo pero igual se come la garra por un club que muchos miran por encima del hombro, era una película que uno no quería que terminara.

El baldazo de agua fría

Pero el complemento arrancó como esos lunes donde todo se complica. Fluminense salió con otra cara, con esa pausa de equipo brasileño que sabe a qué juega, y a los 11 minutos Agustín Canobbio clavó el descuento que cambiaba todo el escenario. El 1-2 no le servía al local para empatar la serie: necesitaba volver a marcar para forzar los penales. Y ese gol, señores, nunca llegó.

  • Thiago Silva, el veterano que ya no corre pero hace correr al resto, se plantó como un muro en el fondo carioca.
  • Fábio, el arquero visitante, tapó lo que había que tapar y algo más: cada centro al área terminaba en sus guantes o en la cabeza de alguien de Fluminense.
  • Palermo movió el banco y mandó a la cancha a Franco Zapiola, pero el pibe entró cuando el partido ya estaba cuesta arriba y con el cronómetro como enemigo.

El veredicto final

El resultado quedó 2-1 para Platense, que ganó el partido pero perdió la serie por un global de 3-2. Fluminense, el de los nombres pesados y la chapa copera, sigue vivos en el torneo y se metió entre los cuatro mejores. El Calamar, en tanto, se vuelve a su casa con la frente alta pero con ese gusto amargo del que casi fue y no fue. Le sobra corazón y le falta un centímetro de suerte, que en este deporte vale oro.

¿El momento bisagra? Para mí, los primeros minutos del segundo tiempo, cuando el equipo se replegó demasiado y le regaló la iniciativa al rival. Pero ojo, yo también me reservo el derecho de errar en el pronóstico: capaz Palermo y los pibes vuelven a dar un golpe de esos que nos gustan a los argentinos en cualquier copa que se les cruce por delante. Hasta entonces, amigos, a guardar la camiseta limpia para la próxima.

LT

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