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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Adiós al Negro González Oro: el locutor que se mudó al mar y se llevó la radio en la valija

A los 74 años, en Punta del Este, murió quien durante quince madrugadas fue dueño de la AM con El oro y el moro. Repaso de una trayectoria que recién en 2021 bajó la persiana, aunque sin soltar del todo el micrófono.

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Elba ZimmermannCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Adiós al Negro González Oro: el locutor que se mudó al mar y se llevó la radio en la valija

“Me han hecho muy feliz”, dijo aquella vez Oscar González Oro cuando bajó la cortina de su programa diario. La frase quedó flotando en el aire como una promesa y, a la distancia, suena casi a despedida anticipada. Este viernes 25 de septiembre, en su casa de Punta del Este, a los 74 años, se apagó la voz de un locutor que durante décadas fue compañía inseparable de los oyentes argentinos, de esos que prendían la radio a la mañana antes de que el café terminara de hervir. Les digo esto de cerca porque lo escuché crecer y transformarse al ritmo de sus ondas, y me cuesta hacerme a la idea de que ya no va a estar del otro lado del parlante contándonos cómo arrancar el día.

El oro y el moro: la mañana que se ganó un lugar en la cocina

De todas las etapas que atravesó, hay una que se lleva los flashes: los quince años al frente de El oro y el moro, el ciclo que durante una década dominó la franja matutina de la radio AM y que se convirtió en un clásico de la mesa familiar. No era un programa más: era ese ruido de fondo que se colaba entre las tazas, los chicos yendo a la escuela y el colectivo de las siete, una especie de banda de sonido cotidiana para cientos de miles de argentinos que empezaban la jornada con su tonada cálida, con sus reflexiones y con ese humor de hombre de galería que sabía reírse de sí mismo.

Lo más lindo, si me permiten la confianza, era esa sensación de que el Negro no estaba en un estudio sino sentado en la cocina de cada oyente, contando las cosas como si fueran propias. Por eso su despedida del 2 de abril de 2021, después de 35 años de carrera ininterrumpida, fue un acontecimiento en sí misma: mensajes de familiares, de compañeros de trabajo y de un público fiel que se acercó a través del teléfono y de las redes para devolverle, en parte, la felicidad que él decía haber recibido.

La mudanza al Uruguay y los años de costado

Aquella última emisión, además, tuvo un condimento particular: la hizo desde Uruguay, porque González Oro ya estaba instalado en Punta del Este desde 2020. El cambio de aire fue la consecuencia de un combo que él mismo explicó en varias entrevistas: una cuarentena larga, la muerte de varios amigos muy cercanos y un desgaste acumulado por años de escuchar a diario los problemas de la gente. Decidió, entonces, dejar la casa de San Isidro y tramitar la residencia uruguaya, con la idea principal de pasar más tiempo con sus hijos, esa decisión de padre que muchas veces aparece cuando uno empieza a poner las cosas en otra escala.

El micrófono en valija

Lo concreto es que la mudanza al este no significó un retiro absoluto. Desde su casa del balneario siguió haciendo entrevistas y, más adelante, tuvo participaciones ocasionales en radio y televisión, siempre con ese perfil de hombre de atrás que prefiere escuchar y preguntar antes que ocupar el centro de la escena. Mantuvo, además, un ida y vuelta constante con su público a través de sus redes sociales, donde compartía recuerdos de una carrera larga y reflexiones sobre el oficio de contar y escuchar.

Una última cena en Punta del Este

En los últimos meses, quienes lo visitaron en Uruguay coinciden en una imagen similar: la de un González Oro integrado a un grupo de amigos, disfrutando de cenas que se estiraban con anécdotas y lecturas. La periodista Denise Pessana recordó un encuentro que habían compartido apenas un mes antes de su muerte y lo describió como un hombre frágil físicamente pero intacto en la conversación, alguien que seguía derrochando cultura y memoria en cada sobremesa. Esa postal, la de un anfitrión rodeado de los suyos en su nuevo paisaje, es quizá la que mejor cierra el recorrido de un profesional que eligió, cuando pudo, bajarle el volumen al ruido de la fama.

Lo que sigue, claro, son los recuerdos de cada uno. ¿Qué mornings, qué frases, qué momentos de El oro y el moro o de sus otras etapas te quedaron grabados? Lo invitamos a compartirlos, porque en la radio, a diferencia de otros oficios, los recuerdos siempre son de dos: del que habla y del que escucha del otro lado.

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Elba ZimmermannCultura y espectáculos

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