Tierra Colorada Noticias  Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.550,00 -0,32%Dólar MEP $1.540,10 +0,35%Riesgo país 524 pb +1,75%
SÁB, 19 SEPT 2026
Vida

Caminar por las entrañas del Malacara, el volcán mendocino que se abre en pasillos de colores

En el paraje La Batra, cerca de Malargüe, la familia Quezada administra un recorrido que atraviesa dos cárcavas del volcán y permite entender, paso a paso, cómo se fue formando un paisaje que parece de otro planeta.

YB
Yanina BenítezSociedad y vida · 19 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Acá en la zona centro del sur mendocino, a pocos kilómetros de Malargüe, el volcán Malacara propone algo que a nosotros, como visitantes, nos llamó la atención de entrada: caminar por su interior. En el paraje La Batra, dentro de un campo de la familia Quezada, el recorrido atraviesa dos de las tres cárcavas que tiene el macizo y suma una subida hasta un mirador desde el cual, si el día acompaña, se distingue a lo lejos la laguna de Llancanelo, con su espejo brillando entre el horizonte y la línea de la cordillera.

Un recorrido entre paredes onduladas y luz filtrada

La experiencia empieza cuando uno se interna en los pasillos que la erosión abrió entre los depósitos volcánicos. Las paredes son onduladas, hay sectores de roca amarilla intensa y otros donde predominan los depósitos negros, más oscuros, que se desgranan al tacto. La luz entra por las aberturas superiores y el aire frío circula entre las grietas, así que uno termina la caminata con la sensación de haber pasado por un lugar que no termina de parecerse a nada conocido. Los tres cráteres que tiene el volcán quedan prácticamente ocultos para quien lo recorre desde abajo, tapados por la forma del terreno y por la vegetación que fue creciendo encima.

“El Malacara se formó por la interacción del magma con el agua, posiblemente de una antigua laguna. Ese contacto fragmentó la lava y la alteración de los materiales produjo buena parte de las superficies amarillas. Cuando el agua dejó de intervenir, la erupción continuó y se acumularon materiales oscuros sobre los anteriores. Mucho después, la erosión abrió los corredores que hoy se recorren.”Corina Risso, geóloga, investigadora y docente de la Universidad de Buenos Aires

De campo ganadero a destino turístico

La apertura del lugar fue cambiando de a poco la vida de la familia. Antes del turismo, en ese sector del campo los Quezada criaban animales. La historia empieza a cambiar en 2000, cuando la geóloga Corina Risso llegó al paraje La Batra con la ayuda de Alberto, al que todos conocen como Beto Quezada. Dos años más tarde, en 2002, ella presentó sus investigaciones en Malargüe, mientras la familia empezaba a trabajar con guías de la zona para mostrar el lugar a los visitantes. Las primeras salidas se hacían a caballo, por senderos del propio predio. En 2006, una antigua huella petrolera permitió empezar a ingresar con una camioneta y después con maquinaria para acondicionar el camino.

  • Caminata por dos de las tres cárcavas del volcán Malacara, en el paraje La Batra, Malargüe.
  • Observación de paredes amarillas y depósitos volcánicos negros, con explicaciones sobre el origen de cada color.
  • Subida a un mirador con vista a la laguna de Llancanelo y al paisaje circundante.
  • Aire frío y luz filtrada entre las grietas, en un recorrido que suele durar entre una y dos horas.

Ahora bien, lo que más nos interesa contar desde acá, con la voz que llevamos a la sección Sociedad y vida, es lo que se siente cuando uno se interna en un volcán de este tipo. Marta, una vecina del barrio Pueblo Nuevo, suele repetir que lo que más le gusta del sur mendocino es que siempre hay un plan nuevo para hacer en familia, y el Malacara entra justo en esa lista. La visita combina caminata, observación geológica y una vista del paisaje que, según nos contaron quienes ya fueron, deja a cualquiera con ganas de volver. Por eso, lo que uno espera cada vez que se anuncia una apertura así es que el predio siga siendo administrado por la propia familia Quezada, que el recorrido se mantenga cuidado y que las investigaciones de Corina Risso sigan sumando datos para entender un poco mejor cómo se fue armando este rincón de Mendoza.

YB
Yanina BenítezSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo