Celine Dion lloró antes de cantar: la noche en que París volvió a escucharla después de cuatro años
La canadiense abrió una residencia de 16 funciones en el Plenitude Arena, su primer show como cabeza de cartel desde 2022. Habló del síndrome de persona rígida que la alejó de los escenarios, se quebró frente al público y reconoció que no podía cumplir su promesa de no llorar. Nueve millones de personas se habían anotado para conseguir entrada.
Mi vieja siempre dice que uno vuelve a casa cuando el cuerpo se lo permite, no cuando la cabeza lo decide, y algo de eso se me vino a la mente mientras leía lo que pasó el otro día en las afueras de París, en ese Plenitude Arena enorme que durante las próximas semanas va a tener a Celine Dion como dueña y señora absoluta del escenario. La canadiense reapareció después de cuatro años de silencio, subió al escenario y, antes de entonar la primera canción, se quebró en llanto frente a miles de personas que la esperaban con una paciencia enorme. "Me había prometido no llorar", admitió frente al micrófono, y enseguida agregó, con esa honestidad que le conocemos desde hace décadas: "No cumplo mis promesas. Pero estoy muy feliz de verlos a todos. Los extrañaba". Esa frase, tan simple y tan enorme al mismo tiempo, resume mejor que cualquier análisis lo que significa esta vuelta para ella y para su público.
Porque lo que arrancó en París no es una gira cualquiera: es una residencia de 16 funciones que la devuelve a los grandes escenarios por primera vez desde 2022, el año en que se interrumpió todo. La causa fue el diagnóstico de síndrome de persona rígida, una enfermedad neurológica y autoinmune poco frecuente que provoca rigidez muscular progresiva y que la obligó a bajarse del mapa artístico mundial cuando todavía estaba en plena gira Courage. Lo notable de la noche es que Dion no esquivó el tema, pero eligió contarlo desde un lugar personal, antes que clínico. Desde el escenario dijo que convivir con esa enfermedad día tras día le enseñó a aceptarla y que decidió convertir esa pelea en su razón de vivir, y después le pidió a la platea algo que a mí me parece de las cosas más lúcidas que dijo en mucho tiempo: "No sabemos por lo que está pasando la persona que tenemos al lado. Tomemos esa energía y compartámosla. Para eso sirve la música".
Una espera que empezó con un cumpleaños y un video en la Torre Eiffel
El regreso se cocinó a fuego lento y tuvo un disparador muy puntual: el 30 de marzo, día del cumpleaños de la artista, se hizo el anuncio oficial con un evento frente a la Torre Eiffel. Ella no estuvo en persona, pero se sumó con un mensaje en video mientras el monumento se iluminaba con un espectáculo de luces coreografiado con sus canciones. A partir de ahí se desató una locura: nueve millones de personas se registraron para acceder a la preventa de entradas, un número que deja bastante claro qué lugar ocupa Dion en el imaginario popular, sobre todo en Francia, país con el que tiene una relación larguísima.
La previa en París fue casi un show paralelo. Dion llegó a la ciudad unas dos semanas antes del estreno y desde ese momento se armó un clima de peregrinación: fans apostados frente a su hotel cantando temas de su repertorio, y una estación de subte cercana al arena que fue rebautizada temporalmente como "Celine" y decorada con fragmentos de sus letras más conocidas. A mí me gusta imaginar esa estación de subte con su nombre tapando el original: hay algo de pueblo adentro de las grandes ciudades que se nota en esos gestos.
Una residencia con historia larga, postergaciones y mucha expectativa
- Los conciertos estaban previstos originalmente para 2020, como parte de la gira Courage World Tour.
- Se postergaron primero por la pandemia y después por los problemas de salud de la artista.
- La residencia en el Plenitude Arena contempla 16 funciones, con un promedio de más de 33.000 espectadores por noche.
- Es el primer show de Dion como cabeza de cartel desde 2022.
- El cierre de la primera noche la encontró agradecida y, otra vez, emocionada, repitiendo que estaba viviendo algo que le había sido negado durante años.
A mí lo que más me queda de esta noticia no es el dato médico ni la cifra de la preventa, que es de las más grandes que se recuerden para un artista en mucho tiempo. Lo que más me queda es la imagen de una mujer parada en un escenario enorme, llorando antes de cantar, diciendo que extrañaba al público, y transformándolo en un mensaje para todos los que están peleando con algo que no se ve. Celine Dion volvió a cantar en París y, de paso, nos recordó algo que a veces se nos olvida: que la música también es eso, un lugar donde se comparte lo que duele. La cita del arranque, la de mi vieja, se la robo prestada pero la hago mía: uno vuelve cuando el cuerpo lo deja, y cuando vuelve, vuelve entero.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Tierra Colorada Noticias