Cuando un abuelo se desorienta de golpe: la señal que no hay que dejar pasar
Un cambio brusco en la lucidez de un adulto mayor puede ser un episodio de delirio y, como señala una especialista de Cleveland Clinic, suele tener una causa tratable si se actúa rápido.
Son las nueve de la mañana y en la cocina de un departamento del centro todavía queda la aroma del mate recién cebado. Marta, de Balvanera, nota que su papá, que ayer a la tarde estuvo mirando televisión y contando las pelotas del partido como siempre, esta mañana no sabe en qué día está y le pregunta tres veces por la madre, fallecida hace ya diez años. A Marta le tiembla el pulso antes de apoyarle la taza en la mesa. Acá en la zona centro, donde los pasillos son cortos pero las familias son largas, esta escena se repite más de lo que uno quisiera admitir, y la pregunta que vuelve es la misma: hay que esperar a que se le pase o conviene salir corriendo a la guardia?
La respuesta, dicen los especialistas, es la segunda. Cualquier variación repentina en la atención, la conducta o la orientación de un adulto mayor merece atención médica inmediata, incluso cuando esa persona ya tiene un diagnóstico de demencia. Lo que muchos familiares interpretan como un avance del deterioro puede ser, en realidad, un episodio de delirio, un cuadro que aparece en cuestión de horas y que muchas veces se revierte si se trata lo que lo causó.
Una diferencia clave: delirio se instala en horas, demencia avanza durante años
Heather Torbic, farmacéutica de cuidados intensivos de Cleveland Clinic, explicó que el delirio puede advertir sobre un problema en el organismo que necesita tratamiento. Confundirlo con una simple manifestación de la demencia, advierte, es justamente lo que retrasa la consulta y deja la causa de fondo sin atender. Para los cuidadores, hay un dato práctico que ayuda mucho: el delirio puede instalarse en horas o a lo largo de uno o dos días, mientras que la demencia suele progresar durante meses o años, con una pérdida gradual de capacidades que va afectando las tareas cotidianas.
- Cambio brusco en horas o pocos días: pensar primero en delirio y consultar de urgencia.
- Aparición a lo largo de meses o años con pérdida progresiva: cuadro compatible con demencia, que también requiere evaluación médica.
- Alternancia dentro del mismo día entre momentos de lucidez y momentos de confusión: pista típica del delirio.
- Dificultad para sostener la atención en una conversación o en lo que pasa alrededor, sumado a retraimiento o agresividad nueva: motivos para pedir una evaluación inmediata.
Torbic sumó un detalle que a nosotros, los que acompañamos de cerca a un familiar mayor, se nos suele pasar: en las primeras etapas de la demencia la atención suele conservar una mayor estabilidad. Por eso, cuando aparece una variación fuerte en pocas horas, conviene no naturalizarla. Aunque ambos procesos comparten problemas de memoria y orientación, su evolución y la respuesta médica que necesitan son distintas.
Por qué aparece con frecuencia en internaciones
El delirio se presenta con frecuencia durante las internaciones, sobre todo en cuidados intensivos, y su riesgo crece cuando la hospitalización se prolonga. Cuando el equipo de salud lo detecta, sale a buscar un desencadenante que pueda tratarse: una infección, un desequilibrio, un cambio de medicación. Corregir ese problema permite, en muchos casos, revertir la confusión. La demencia, en cambio, habitualmente no constituye una emergencia por sí sola, aunque quienes la tienen son más vulnerables al delirio durante enfermedades o internaciones, y por eso reconocer una alteración abrupta respecto del estado habitual resulta tan relevante para orientar la atención.
Marta ya llamó a la médica de cabecera y está esperando el turno de la tarde. Mientras tanto, le tomó la temperatura, le ofreció agua y le marcó en un papel la fecha de hoy y el nombre de los nietos. Es poco, es mucho, es lo que tenemos a mano. Lo que todos nosotros esperamos que pase, en definitiva, es lo que repite la evidencia: que ese despiste de golpe no quede escondido detrás del diagnóstico viejo, sino que se mire de frente y a tiempo, porque tratable suele ser.
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