El crimen de la calle 30 y otras tres historias que se suben a la pantalla esta semana
Daniela Goggi reconstruye los meses previos al cuádruple asesinato de Ricardo Barreda, con Luis Machín como odontólogo violento, en una de las cuatro novedades que llegan a las plataformas y al cine. También se suman una comedia de acción misionera, un terror peruano-argentino-español y un documental sobre la epilepsia.
Yo me acuerdo de mi abuela, que cuando se hablaba del caso Barreda en la sobremesa de los domingos movía la cabeza como quien espanta una mosca y decía, bajito, "ese hombre no tenía ni una tristeza, tenía un pozo". La directora Daniela Goggi parece haber escuchado esa misma intuición porque su película "Barreda", que acaba de desembarcar en Amazon Prime Video, no se obsesiona con el martillo ni con la sangre sino con la cocina, el comedor y la galería de una casa de La Plata donde un odontólogo jubilado empieza a sentir que le quitan el mundo de a poco.
Antes de la masacre hubo meses, y la película se instala justo ahí. En noviembre de 1992 Ricardo Barreda mató a tiros a su esposa, sus dos hijas y su suegra; detenido, declaró que estaba "harto de las humillaciones" familiares, y en 1995 recibió cadena perpetua, pena que más tarde quedó reducida por el cómputo 2x1 y por buena conducta hasta dejarlo bajo prisión domiciliaria, con apenas diecisiete años cumplidos, y terminó sus días internado en un asilo. Goggi toma lo que el propio Barreda contó y lo que el expediente permite deducir para armar un cuadro silencioso de un hombre al que se le viene abajo la idea que tiene de sí mismo: una hija por casarse y mudarse, la otra también planeando irse, la mujer y la suegra que empiezan a hablar de vender la casa frente al nido vacío.
La familia
Luis Machín encarna al odontólogo sin trabajar el parecido físico, decisión que a mí me pareció de las más lúcidas de la película: lo que le importa al director de cámara es la pose, la voz, la manera en que este hombre se sienta a la cabecera de la mesa como si todavía mandara en un país que ya no le obedece. Carla Peterson compone a la esposa, Maite Lanata a una de las hijas y Margarita Páez a la suegra, mientras que Paola Barrientos se mete en la piel de una amiga del doctor cuyas lecturas místicas y new age terminan de aceitar el engranaje mental que va a estallar. La banda sonora, un detalle que siempre miro, va y vuelve entre Mozart, Wagner y Banana Pueyrredón, como si la casa tuviera una radio que mezclara la cultura europea con la calle de barrio sin pedir permiso a nadie.
Misiones, Iquitos y un documental íntimo
- "Lu & Pau", de Nicanor Loreti, con Jazmín Stuart y Lorena Vega: comedia de acción filmada en El Dorado y Puerto Esperanza, en Misiones. Dos amigas asaltan una financiera para juntar plata y tentar a un fiscal que tiene presa a una tercera; el auto se les rompe, la policía se acerca y entre ellas empiezan a volar reproches. Funciona el ritmo, funciona el paisaje selvático, aunque los diálogos se estiran más de lo que la historia necesita.
- "La niña del azúcar", coproducción peruano-argentino-española ambientada en Iquitos, con guión de Javier Velázquez Varela sobre uno de sus propios relatos. El autor, nacido en esa ciudad amazónica, ya había firmado el guión del film de terror más taquillero del cine peruano y acá vuelve al género, esta vez en clave de leyenda local sobre apariciones y desapariciones que se traga la selva.
- Un documental sobre la epilepsia narrado desde la experiencia directa de su director, que pone el cuerpo y la cámara al servicio de un padecimiento todavía rodeado de prejuicios.
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