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LUN, 31 AGO 2026
Deportes

El Torito no se jubila: Sepúlveda, 49 años, vuelve al rectángulo para jugar el Prefederal en Plottier

El cinco veces ascensor a la Liga Nacional cuelga los buzos de entrenador y se calza otra vez las zapatillas en Centro Español. La decisión se cocinó entre idas al gym, un Sub 21 y dos hijas que se largaron a llorar cuando papá les confirmó que volvía.

LT
Leandro TkachukDeportes · 31 DE AGO DE 2026 · lectura 4 min

Leandro Tkachuk, Deportes. Hay una máxima del periodismo deportivo que dice que el retiro no se discute: cuando un jugador cuelga las zapatillas, se acabó. Y sin embargo, de tanto en tanto, aparece alguien que le hace un guiño a esa lógica y le saca el dedo. Mario Sepúlveda, 49 tacos frescos, cinco ascensos a la Liga Nacional en el lomo y un currículum que en Argentina solamente se consigue con años de ruta, firmó su regreso al rectángulo para defender al Torito de Plottier en el Prefederal de Neuquén. Sí, leíste bien: Prefederal, a casi medio siglo de edad.

El propio Sepúlveda contó cómo se armó la vuelta, y lo hizo con una frase que ya quedó para el anecdotario del básquet nacional: "Fue sin querer queriendo". Así, sin más. Después de colgar los botines en 2023 al final del Federal, el tipo peleaba con la constancia en el gimnasio como cualquiera de nosotros con la dieta los primeros días de enero. Iba, no iba, iba con culpa, volvía a faltar. Hasta que apareció una rutina que lo ordenó: los lunes, miércoles y viernes se calzó los cortos para entrenar con el Sub 21 del club.

La culpa de las hijas y de un sub 21 que lo rejuveneció

Ahí, en ese ida y vuelta con los pibes, Sepúlveda fue sintiendo que el cuerpo le respondía otra vez y se le armó la idea de competir en la segunda parte del año. Y cuando fue a buscarla, elFixture le tenía preparada una sorpresa: había Prefederal. "La responsabilidad y la exigencia escaló mucho más de lo que pensaba", reconoció, con la honestidad de alguien que sabe perfectamente dónde se mete.

“Cuando les dije en broma que volvía encontré en sus caras una felicidad que no lo podía creer. Se largaron a llorar de la felicidad.”Mario Sepúlveda

Las hijas, claro. Juana, de 17, futbolista en Talleres, y Charo, de 14, basquetbolista en el mismo Centro Español. Las dos le venían pidiendo que se calzara las zapatillas otra vez, y cuando papá se lo confirmó, en vez de festejar con un asado familiar largaron el llanto ahí mismo, en la cocina o en el living, donde sea que haya sido. También Naty, su compañera de vida, fue parte del andamiaje emocional que sostiene esta decisión que, bien mirado, tiene más de corazón que de resultado deportivo.

  • Villa San Martín (2004): su primer salto a la Liga, con una actuación que todavía se recuerda en Resistencia.
  • La Unión de Formosa (2006): consolidación como base conductor y líder de vestuario.
  • Quilmes de Mar del Plata (2011): el ascenso más festejado en la costa atlántica.
  • Instituto de Córdoba (2017): gloria en Alta Córdoba, con un plantel que peleó hasta el último juego.
  • Oberá TC (2022): el más reciente, ya con el cuerpo pidiendo mantenimiento y la cabeza pensando en el retiro.

Sepúlveda no se hace el tonto con los años, ni con el espejo. Sabe que el básquet que viene es otra cosa, más físico, más rápido, más cruel con las piernas. "Ha evolucionado mucho en la parte física, que es en la que más ventajas voy a dar, sobre todo en la recuperación después de jugar", dijo, con la claridad del que se mira al espejo y se dice las cosas como son. La recuperación, justamente, suele ser el primer enemigo de los veteranos: a los 25 entrenás y al día siguiente estás listo; a los 49 entrenás y necesitás hielo, kinesiólogo, tres litros de agua y un libro de autoayuda.

El regreso sacudió al ambiente de la Liga Argentina, ese circuito largo y laburador donde todos se conocen y todos se cruzaron alguna vez en una ruta. "Esta hermosa comunidad del básquet recibió la noticia como una enorme alegría y me la transmite todo el tiempo", resumió el propio Sepúlveda, que desde hace décadas es uno de esos nombres que cualquier entrenador del ascenso tiene en la cabeza a la hora de armar un plantel.

¿Aporte deportivo o vuelta simbólica? La pregunta del millón

Queda flotando la duda, y es razonable. ¿Puede un jugador de casi medio siglo ser competitivo en un torneo de ascenso, o la vuelta es más una declaración de principios que un intento real de pelear el campeonato? La respuesta corta: probablemente las dos cosas. A nivel de fuego interno, presencia en el vestuario y lectura de juego, Sepúlveda le puede dar al Torito cosas que no aparecen en la estadística. A nivel de salto, velocidad y recuperación atrás de los pick and roll, es lógico que la diferencia la padezca él y no los rivales.

Me reservo el derecho de errar, como siempre, pero me juego: este tipo va a terminar el torneo con más minutos de los que la lógica indica y con más ovaciones de las que cualquier Prefederal neuquino haya escuchado en una noche de viernes. Y si Centro Español pelea el ascenso, no me sorprendería que la foto final tenga a Mario levantando una pelota en el centro de la cancha, con Juana y Charo llorando otra vez, pero esta vez de alegría en serio.

LT

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