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LUN, 31 AGO 2026
Vida

Las aulas rodantes que cambiaron la formación técnica en los pueblos de Neuquén

Siete unidades móviles del Ministerio de Educación provincial y del Instituto Nacional de Educación Tecnológica llevan cursos gratuitos de oficios a parajes donde antes no había otra opción que emigrar.

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Yanina BenítezSociedad y vida · 31 DE AGO DE 2026 · lectura 4 min

Son las siete de la mañana y el colectivo amarillo ya está estacionado en la plaza de Huinganco. Un grupo de vecinos se acerca con sus bolsas de herramientas y mates bajo el brazo. Adentro, en vez de butacas, hay tornos, paneles solares y bancos de trabajo. Así empieza cada jornada en las aulas móviles que el Ministerio de Educación de Neuquén, junto con el Instituto Nacional de Educación Tecnológica, hace rodar por la provincia desde 2025. La idea es tan concreta como necesaria: llevar formación profesional gratuita a lugares donde, hasta hace poco, aprender un oficio implicaba sí o sí emigrar a una ciudad grande.

Acá en la zona centro del país uno se acostumbra a pensar que para estudiar algo técnico hay que moverse a la capital o a un pueblo con escuela agrotécnica. Pero en Neuquén la geografía manda otra lógica: hay localidades cordilleranas, parajes rurales y zonas turísticas dispersas donde la oferta educativa tradicional nunca terminó de llegar. Las siete unidades, montadas sobre chasis especialmente adaptados, viajan con todo el equipamiento: maquinaria, herramientas, insumos y hasta el aire acondicionado para soportar los veranos del norte neuquino. Cada una está pensada para un rubro distinto y se reubica según la demanda.

Un mapa de oficios según la necesidad de cada pueblo

Lo interesante del programa es que la currícula no se aplica de manera uniforme. Los cursos se adaptan a lo que cada comunidad necesita productivamente. En Huinganco, por ejemplo, funcionan talleres de mecánica de motores fuera de borda y nafteros, una salida laboral casi obligada en una zona de lagos y ríos. En Aluminé, la apuesta fuerte va por las energías renovables: instalación de sistemas solares fotovoltaicos y térmicos. San Patricio del Chañar se especializa en gasista domiciliario y soldadura, oficios muy requeridos por el crecimiento inmobiliario de la región vitivinícola.

  • Plaza Huincul: tornería, con foco en la industria petrolera.
  • Mariano Moreno: moldería y patronaje de indumentaria, una de las apuestas textiles.
  • San Martín de los Andes: soldadura combinada con formación de docentes técnicos.
  • Huinganco: mecánica de motores fuera de borda y nafteros.
  • Aluminé: instalación de sistemas solares fotovoltaicos y térmicos.
  • San Patricio del Chañar: gasista domiciliario y soldadura.
  • Además: metalmecánica, mecánica automotriz y de motos, trabajo textil e instalación de gas.
“Yo tengo cuarenta y dos años y siempre quise aprender tornería, pero acá en el pueblo no había forma. Cuando vi el aula móvil me anoté al toque, ni lo pensé.”María Inés, vecina de Plaza Huincul

Los números que maneja el Centro de Formación Profesional N°43, que coordina toda la movida, muestran que desde 2025 a la fecha 463 personas completaron capacitaciones en 11 localidades: Lonco Mula, Villa La Angostura, Villa Pehuenia, San Martín de los Andes, Aluminé, Plaza Huincul, Chos Malal, Huinganco, Mariano Moreno, Centenario y San Patricio del Chañar. Para nosotros, que seguimos de cerca la vida cotidiana en el interior, esa cifra no es un dato frío: son vecinos y vecinas que hoy pueden reparar un motor, soldar una estructura o instalar un termotanque sin haber tenido que dejar su casa.

El andamiaje institucional es lo que le da sustentabilidad a la propuesta. Los acuerdos se firman entre el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano provincial, los municipios y la Dirección de Educación Técnica. Cada convenio se ajusta al perfil productivo del lugar: no es lo mismo pensar en soldadura cerca de los yacimientos de Vaca Muerta que imaginar cursos textiles en una zona lanera del sur. Esa flexibilidad, justamente, es la que permite que los cursos tengan salida laboral real y no terminen siendo una capacitación más que queda en el currículum.

Ahora bien, lo que nosotros vemos como periodistas recorriendo la provincia es que todavía falta un paso clave: que la gente sepa que esto existe. Muchos vecinos de parajes alejados nos comentan que se enteran del aula móvil cuando ya pasó por su zona y no vuelve hasta dentro de un año. La pregunta que nos queda dando vueltas, y que le hacemos a cada intendente y director de escuela con el que hablamos, es simple: ¿qué va a pasar con aquellos que viven lejos, no tienen internet y recién se enteran cuando la unidad amarilla ya se fue? La respuesta, por ahora, es que cada municipio tiene que armar su propio esquema de difusión. Habrá que ver si eso alcanza.

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Yanina BenítezSociedad y vida

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