Tierra Colorada Noticias  Buscar
Dólar oficial $1.530,00 -0,33%Dólar blue $1.560,00 +0,32%Dólar MEP $1.537,80 -0,41%Riesgo país 512 pb +0,59%
LUN, 31 AGO 2026
Vida

Una taza de arándanos por día: el aliado cotidiano que el corazón empieza a pedir en silencio

Nutricionistas y cardiólogos de Estados Unidos coinciden en que incorporar esta fruta a la rutina puede ayudar a relajar los vasos, ordenar el colesterol y estabilizar la glucosa. La versión congelada mantiene intactas sus propiedades.

YB
Yanina BenítezSociedad y vida · 31 DE AGO DE 2026 · lectura 3 min

Acá en la zona centro, apenas empieza a despuntar el sol y ya se siente ese aroma a café recién servido que se mezcla con el pan tostado de las primeras familias que salen apuradas hacia el trabajo. En medio de esa rutina, Rosa Pereyra, vecina del barrio de Once, me cuenta mientras acomoda la mesa que desde hace unos meses sumó un pequeño ritual que, según le insistió su médica, podría cambiarle el día: una taza colmada de arándanos frescos, fríos, apenas lavados, que se lleva a la boca antes de salir por la puerta. No es una moda pasajera ni un consejo de revista de moda; es, según investigaciones recientes sobre nutrición y salud metabólica, un gesto simple con efectos concretos sobre el corazón y la presión arterial.

Por qué los arándanos actúan sobre el sistema cardiovascular

Lo que vuelve a esta fruta pequeña y oscura en una aliada del corazón no es un solo mecanismo, sino varios que se potencian entre sí. Los arándanos concentran un compuesto llamado antocianina, el pigmento que les da ese color violáceo tan característico. Según explicó Ashlee Bobrick, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center, esas moléculas estimulan la producción de óxido nítrico en el organismo, una sustancia que facilita la relajación y la apertura de los vasos sanguíneos. Cuando las arterias se relajan, la sangre circula con menor resistencia y la presión tiende a bajar. A eso se le suma un dato que a muchos nos pasa por alto: una taza de arándanos aporta cuatro gramos de fibra, una cifra que ayuda a acercarse al consumo diario recomendado y que, durante la digestión, fermenta en el intestino y genera ácidos grasos de cadena corta que pasan al torrente sanguíneo y participan en la regulación de la presión. Esa misma fibra, además, colabora en mantener estable la glucosa y en reducir el colesterol LDL, dos variables directamente relacionadas con la salud cardiovascular.

“Esas moléculas estimulan la producción de óxido nítrico en el organismo, una sustancia que facilita la relajación y la apertura de los vasos sanguíneos.”Ashlee Bobrick, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center

El endotelio, ese gran olvidado

Parveen Garg, cardiólogo de Keck Medicine de la Universidad del Sur de California, planteó que los arándanos podrían mejorar también la función endotelial, es decir, el comportamiento de esa capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos y regula su elasticidad. Cuando el endotelio funciona bien, el control de la presión arterial resulta más eficiente. Estudios previos, recordó el especialista, vienen observando resultados positivos en este punto, lo que suma una razón más para mirar a esta fruta con otros ojos.

  • Relajan los vasos sanguíneos gracias a las antocianinas y la producción de óxido nítrico.
  • Aportan fibra que fermenta en el intestino y genera compuestos que regulan la presión.
  • Ayudan a mantener estable la glucosa en sangre.
  • Contribuyen a reducir el colesterol LDL, ligado a enfermedades cardíacas.
  • Mejoran la función endotelial, clave para la elasticidad arterial.
  • Pueden incorporarse todo el año: la versión congelada conserva las propiedades activas.

Para personas con resistencia a la insulina o con factores de riesgo cardíaco, el beneficio se amplifica. En esos casos, la presión elevada suele ir acompañada de alteraciones metabólicas, por lo que un alimento con varios efectos potenciales gana valor dentro de una dieta equilibrada. Los especialistas coinciden en que una taza diaria, ya sea de arándanos frescos o congelados, alcanza para obtener los beneficios documentados, y Bobrick agregó que el consumo regular también se asocia con menor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas, entre ellas algunos tipos de cáncer y trastornos neurodegenerativos. Mientras acomodo la libreta, Rosa me mira con esa mezcla de curiosidad y pragmatismo que tenemos los porteños y me pregunta bajito, como quien pide un deseo, qué se puede esperar si uno sostiene este hábito durante meses. Le respondo lo que la evidencia viene mostrando: que el corazón empieza a trabajar con menos esfuerzo, que los números de la presión tienden a estabilizarse y que, sobre todo, se gana tiempo. Lo que cada uno haga con ese tiempo, ya es otra historia.

YB
Yanina BenítezSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo