Huawei redobla la apuesta con una tablet pensada para jugar, dibujar y mirar series sin que se te canse la vista
La MatePad Pro Max llega con pantalla OLED de 13,2 pulgadas, un grosor de apenas 4,7 milímetros y seis altavoces; en pruebas de juego sostuvo 60 cuadros por segundo sin sobresaltos, incluso en títulos pesados como Genshin Impact.
Lo decía mi abuela Esther cada vez que alguien encendía la televisión a la noche: "Mientras no me duelan los ojos, dejenla encendida hasta que amanezca". La frase me volvió a la cabeza mientras probaba la nueva MatePad Pro Max de Huawei, una tablet que parece pensada justo para eso: para que uno se quede horas mirando, jugando o dibujando sin que el cuerpo pase factura. Es el equipo más grande que la marca china trae a la Argentina en esta línea y, después de varios días de uso, la conclusión es bastante directa: es una herramienta que se banca el ritmo del usuario exigente sin pedir disculpas.
Antes de meternos con el software y los juegos, vale la pena describir el objeto físico, porque acá hay decisiones de diseño que se notan apenas uno la apoya en la mesa. Mide 289 por 196 milímetros, pesa 509 gramos y tiene apenas 4,7 milímetros de grosor, un dato que suena exagerado hasta que uno la tiene en la mano y confirma que es real. El marco es metálico, la terminación es sobria y, cuando se la coloca sobre un escritorio, parece más una carpeta fina que una computadora. La pantalla es una OLED flexible de 13,2 pulgadas con resolución de 3.000 por 2.000 píxeles, lo que la compañía encuadra en la categoría 3K, con un brillo máximo de 1.600 nits y una relación de contraste de 2.000.000 a 1, números que en la vida cotidiana se traducen en negros profundos y en colores que no se aclaran cuando hay sol de costado.
La pantalla PaperMatte y el truco contra los reflejos
Huawei bautiza PaperMatte al tratamiento que aplicó sobre el cristal: un grabado a nanoescala que dispersa la luz directa y elimina buena parte de los reflejos. En la práctica, esto significa que trabajar junto a una ventana o bajo un tubo fluorescente deja de ser una pelea contra el propio dispositivo. La superficie tiene un tacto suave, levemente áspero, y eso es justamente lo que buscan los ilustradores: la fricción justa para que el trazo del lápiz se sienta parecido al del papel. La latencia con el M-Pencil Pro, el lápiz óptico de la marca, es prácticamente imperceptible, lo que convierte a la MatePad Pro Max en una opción seria para quienes dibujan, toman notas a mano o editan fotografías.
Rendimiento en juegos: 60 fotogramas por segundo y a otra cosa
- Genshin Impact: corrió a 60 fps con calidad gráfica "Muy Alta" y sin bajones durante varias horas de juego.
- Honkai: Star Rail: sostuvo 60 fps en ajustes altos, con caídas puntuales sólo en las animaciones de habilidades más cargadas, dentro de combates con muchos personajes en pantalla.
- Asphalt Legends: 60 fps constantes en la configuración máxima, sin tirones ni caídas de cuadros en las curvas más exigentes.
El motor de todo esto es un chip HiSilicon Kirin de ocho núcleos acompañado por 12 GB de memoria RAM. En el banco de pruebas Geekbench 7, el equipo marcó 2.521 puntos en mononúcleo y 5.025 en multinúcleo, mientras que en la prueba gráfica con la API Vulkan registró 2.565 puntos. Son números sólidos para una tablet de este tamaño: están a la altura del gaming móvil estándar y le sobran margen para edición de video, música y diseño.
El audio es otro punto fuerte: son seis altavoces distribuidos en el cuerpo, con un volumen alto y sin distorsión perceptible en las frecuencias agudas, incluso cuando uno sube la perilla a fondo. La batería es de 10.400 miliamperes-hora con carga rápida de hasta 66 watts, lo que permite llenar buena parte del tanque en una siesta. En fotografía, la cámara trasera es de 50 megapíxeles con grabación de video en 4K y la frontal, pensada para videollamadas, queda en 12 megapíxeles. La conectividad suma un puerto USB 3.1, útil para pasar archivos pesados a un disco externo o conectar periféricos.
Entonces, ¿alcanza para que esta tablet desplace a una notebook en el uso cotidiano? Mi respuesta, después de convivir con ella estos días, es que depende de para qué la quiera cada uno. Para jugar, dibujar, leer, mirar series y estudiar, sobra. Para editar video profesional con timelines largos o programar aplicaciones pesadas, todavía hay notebooks que la superan. Pero la pregunta quizá esté mal formulada: lo que Huawei propone acá es un equipo que combina lo mejor de una tablet con prestaciones que antes sólo se veían en computadoras, y lo hace sin pedirle al usuario que renuncie a la portabilidad ni a una pantalla que no le arda los ojos al tercer capítulo.
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