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MAR, 08 SEPT 2026
Deportes

Isaiah Thomas, el base que quiere irse a humillar a Europa antes de colgar los botines

A los 37 años, sin contrato en la NBA y tras un paso por la G League, el ex figura de Boston Celtics blanqueó sus ganas de jugar una temporada en el viejo continente. Ya hubo contactos frustrados en el pasado y ahora la declaración reaviva la ilusión.

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Leandro TkachukDeportes · 8 DE SEPT DE 2026 · lectura 2 min

Calor infernal en la redacción, café cortado y una noticia que me sacó una sonrisa: Isaiah Thomas, 37 años, 1.75 de estatura y un currículum que pesa más que varios pibes que cobran fortunas en la NBA, publicó en sus redes que quiere irse a jugar a Europa. Nada menos que a humillar a los pibes. El hombre no se achica.

El base, que brilló como ninguno en los Celtics y después se topó con la pared de las lesiones y de los contratos mal firmados, tiró la frase en X como quien manda un audio a las tres de la mañana. Quiere esa experiencia, dice. Quiere un año. Quiere, sobre todo, dejar en claro que sigue vigente y que todavía se siente con chapa para romperla en otra liga.

Un contexto caliente y declaraciones picantes

La frase no cayó en el vacío. Días atrás, Patrick Beverley, que está laburando en Boulazac, había chicaneado a varios ex NBA asegurando que el básquet europeo les iba a resultar imposible: mucho taco, mucho táctica, mucho físico. Thomas recogió el guante y respondió con la energía de un pibe de 22, no de un veterano con el cuerpo hecho polvo.

Lo concreto: hoy por hoy, el base no tiene contrato en la NBA. Su último equipo formal fue Salt Lake City Stars, la filial de Utah Jazz en la G League, donde jugó la temporada 2024-25. Un parate largo, mucho banquillo y una necesidad urgente de mostrarse en algún lugar donde la pelota pese.

Europa, una cuenta pendiente

No es la primera vez que su nombre suena en el viejo continente. Hubo sondeos, hubo rumores, hubo un par de contactos que quedaron en la nada. Pero nunca se concretó nada. Como tantas novias de la juventud que uno menciona en la mesa y se queda en eso. Ahora, con la declaración pública, la pelota pasa a los clubes: si alguno se anima, Thomas tiene banco como para intentar el salto antes de cerrar la carrera.

Mientras tanto, el resto mira de reojo. Porque la moda de los NBA vetustos cruzando el charco viene en alza: veteranos que buscan minutos, rodaje o simplemente una aventura distinta antes del retiro. Thomas entraría en ese lote. Le sobra talento anotador, le sobra carácter y, si los médicos le dan el visto bueno, le sobra hambre.

Mi pronóstico, con el derecho a errar que siempre me reservo: algún club de los medianos de España o de Francia va a tirar la caña. Si firma, va a dar que hablar. Si no firma, también. Porque Isaiah Thomas, más allá de los números, es de esos jugadores que siempre dejan huella.

LT

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