Kayce Dutton cambia de animal totémico: del lobo que lo atormentaba al búfalo que lo consuela
En la segunda temporada de Marshals, el spin-off de Yellowstone, el personaje de Luke Grimes deja atrás los aullidos que marcaban sus conflictos internos y adopta una figura nueva, más ligada al duelo por Monica y a la transmisión con su hijo Tate. Una charla con Mo Brings Plenty abre la puerta a la lectura.
“No soy tu amigo. Soy tu enemigo. Me guste o no, lo soy.”Kayce Dutton, en Yellowstone, frente a un lobo
A veces una serie te deja una imagen que vuelve sola, sin pedir permiso, mucho después de que la pantalla se apagó. A mí me pasó con los lobos de Yellowstone: aquellos ojos amarillos clavados en Kayce Dutton, como diciéndole algo que él no quería escuchar. Eran cuatro temporadas de sordo enfrentamiento entre un hombre y su propio reflejo, y ahora, con la segunda temporada de Marshals —el spin-off queTaylor Sheridan le viene construyendo a Luke Grimes y a un puñado de artistas que ya son parte de mi rutina de domingo—, ese animal cambia. Sí, cambia. Y a mí, que sigo esta historia como si fuera una novela por entregas, ese cambio me dice mucho más que cualquier diálogo expositivo.
El legado de los lobos
Para los que llegan tarde —o para los que, como varios de mis lectores, se engancharon tarde con la saga—, vale la pena repasar. En Yellowstone los lobos funcionaron como un espejo incómodo de los dilemas de Kayce. Eran el mundo salvaje recordándole que él, por más ranchero que fuese, era parte de esa misma naturaleza disputada. La serie condensó esa tensión en la frase que abre esta nota, esa que el personaje le soltó a un animal en plena floresta, casi como un pedido de disculpas y una declaración de guerra al mismo tiempo. Después vino el cierre de la cuarta temporada, con el Haŋbléčeyapi —el ritual de visión indígena— y la aparición de una niña vestida de blanco que lo guio hasta un acantilado donde se abrían dos caminos. Ella era, en clave simbólica, el propio lobo: el espíritu que lo acompañaba en cada bifurcación sin salida.
El búfalo entra en escena
Ahora bien, lo que viene a contarme Marshals en su segundo y tercer episodio es otra cosa. En el segundo, Kayce recorre sus tierras en el Campamento Este y, a lo lejos, ve un búfalo pastando. La imagen dura lo justo: nadie le explica nada, nadie le pone cartel. El personaje sigue caminando hasta la tumba de John Dutton y, junto a su hijo Tate, se sienta a pensar en voz alta sobre lo que les está pasando. En el tercero, el búfalo reaparece. Esta vez Kayce acaba de descubrir a Tate haciendo prácticas de tiro al blanco —algo que nunca le había interesado al chico— y, tras intentar hablar con él sin éxito, levanta la mirada al horizonte y ahí está otra vez el animal, en la misma actitud de observación quieta, casi compasiva. La repetición no es decorativa: está contándole al espectador que ese búfalo tiene algo que ver con el duelo por Monica y con la dificultad enorme que tiene Kayce para reconectarse con su hijo después de la pérdida.
Mo y la lectura del animal nuevo
- El búfalo ya no simboliza el conflicto con la familia Dutton, como el lobo: simboliza el proceso interno del personaje.
- La imagen aparece siempre después de un momento emocionalmente cargado: la tumba del padre, el intento fallido de diálogo con Tate.
- Mo Brings Plenty, en el diálogo posterior, no resuelve el misterio pero lo encuadra: el animal le marca a Kayce la necesidad de enfrentar lo que siente y de encontrar un motivo para seguir.
- El tono general de la serie cambia con el cambio de símbolo: del acosador externo (lobo) a la compañía silenciosa (búfalo).
Me gusta pensarlo así, y se lo dejo a quien quiera discutirlo en la próxima juntada: pasamos de un animal que ataca a uno que acompaña. El lobo lo empujaba a decidir entre dos acantilados; el búfalo lo invita a quedarse quieto y mirar el pasto. Para un padre que está aprendiendo a criar solo a un varón adolescente que se le está escapando de las manos, la diferencia no es menor. Marshals no reemplaza a Yellowstone, ni siquiera lo intenta: lo, lo descifra desde otro ángulo, y este cambio de fauna simbólica me parece la pista más honesta de que la serie nueva se cuenta desde otro lugar emocional. Veremos cuánto lo acompaña el público —y yo, mientras tanto, seguiré prestándole atención a cada búfalo que aparezca en el horizonte.
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