La Peque Podoroska, de Rosario a una final después de trece inviernos
La rosarina venció a Badosa, jugará la final del WTA 250 de San Pablo ante la española Quevedo y le regaló a la Argentina un lugar en una definición del circuito mayor que no ocupaba desde 2013.
Calor pegajoso en San Pablo y la Peque Podoroska, esa que parecía archivada en un cajón, volvió a meter la raqueta en la historia grande del tenis femenino argentino. Le ganó a Paula Badosa por 6-3 y 6-4 en una de esas semifinales que se juegan con el alma más que con el drive, y este domingo a las 14.30 peleará el título del WTA 250 paulista frente a la española Kaitlin Quevedo.
Lo de la Peque fue de manual del oficio: tomar la iniciativa cuando el cuerpo lo permite, bancarse la reacción de una ex número dos del mundo y ajustar en el cierre. En el primer set se puso 4-1, Badosa descontó hasta el 4-3, y ahí la rosarina cerró el capítulo con autoridad. En el segundo hubo ping pong de quiebres hasta el 4-4, y en el game decisivo Podoroska quebró con la cabeza fría y definió el match por 6-4. Sin tercer set, sin sufrir de más, con la frialdad de la que ya pasó por una semifinal de Roland Garros y sabe lo que es transpirar grande.
Un número que duele y un dato que abruma
Porque lo que pasó en la cancha brasileña hay que ponerlo en contexto. La última argentina en una final del circuito WTA había sido Paula Ormaechea en Bogotá 2013, cuando cayó con Jelena Jankovic. Trece años pasaron. Trece. Para una camada entera de jugadoras que crecieron viendo que la final era territorio ajeno. La Peque rompió esa ventana con una raqueta y un par de piernas que parecían guardadas en el freezer.
- Podoroska arrancó el torneo en el puesto 317 del ranking mundial y tiene asegurado subir hasta el 199: unos 118 escalones.
- Su mejor marca histórica fue el 36, alcanzado en julio de 2021, después de su histórica semifinal en Roland Garros.
- Badosa, ex número 2 en abril de 2022, llegó a San Pablo en el 70 y arrastraba el antecedente de haber ganado el cruce en Tokio 2020 y otro en México 2014.
- Quevedo, 105 del mundo, viene de vencer a la francesa Anna Blinkova por 6-4, 2-6 y 6-4 y nunca enfrentó a la argentina en el circuito.
El domingo pinta parejo, y lo digo con la prudencia del que ya se comió varios pronósticos hervidos. Quevedo está mejor ubicada en el ranking y viene de ganar un partido de tres sets, lo que siempre deja tela cortada. Pero la Peque tiene algo que no se compra en ninguna boutique del tenis: la experiencia de haber pisado una semifinal de Grand Slam y de saber que estas instancias se ganan con la cabeza. Si el saque le funciona y los nervios la dejan, hay final con acento rosarino. Si no, me reservo el derecho de haber errado, como siempre.
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