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VIE, 04 SEPT 2026
Economía

Las Flores quedó sin fábrica de zapatillas: Coopershoes bajó la persiana y 145 familias perdieron su sustento

La planta que durante años ensambló las Converse All Star cesanteó a la totalidad de sus operarios y dejó apenas cinco personas en la administración. El gremio UTICRA confirmó el cierre como un hecho y advierte que el sector perdió el 80% de los puestos a nivel nacional.

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Ingrid KowalczukCampo y yerba · 4 DE SEPT DE 2026 · lectura 5 min

La cifra golpea de entrada: en su mejor momento, cada kilo de producción en la planta de Coopershoes en Las Flores se traducía en alrededor de 150 puestos de trabajo directos, y hoy ese número se reduce a cinco personas que quedan en la administración de la fábrica. La empresa que durante años ensambló zapatillas Converse All Star y también fabricó calzado para las marcas Grimoldi y Pony, radicada en el Parque Industrial de Las Flores, provincia de Buenos Aires, despidió a la totalidad de sus operarios de línea y, según confirmó la Unión de Trabajadores del Calzado de la República Argentina (UTICRA), el cierre ya es un hecho consumado.

La salida de los trabajadores fue escalonada y siguió el mismo patrón que atraviesan otras fábricas del rubro en la Argentina. A comienzos de agosto la compañía ya había reducido su plantilla a unos 30 empleados, después de una serie de cesantías parciales que se venían acumulando desde hacía meses. El 31 de agosto, UTICRA resolvió comunicar a sus representados que la baja definitiva del establecimiento quedaba firme: ya no quedaban pedidos para sostener las líneas, ya no quedaban operarios para sostener la producción.

Dos factores que se combinaron hasta vaciar la planta

Lo que terminó de empujar a Coopershoes al cierre fue una combinación que el propio titular de la firma, Markus Heyden, describió en declaraciones públicas el 20 de agosto, pocos días antes de que se precipitara la última tanda de despidos. Para el empresario hay dos problemas que actuaron en simultáneo: por un lado, la caída del consumo interno y, por el otro, la apertura de las importaciones de calzado terminado, que ingresa al mercado local a valores que la producción nacional no puede igualar.

“Hoy existen dos problemas, uno es la caída del consumo de la gente, y además de la baja en la demanda, la apertura de importaciones. No vemos la luz al final del túnel, y si la vemos no sabemos si es un tren de frente.”Markus Heyden, titular de Coopershoes

El diagnóstico del dueño de la planta coincide con el que repiten los trabajadores en las chacras industriales del partido de Las Flores, aunque por motivos distintos. Mientras Heyden lo plantea como una ecuación económica y compara el escenario actual con el período 2015-2019, cuando existían limitaciones al ingreso de productos del exterior, los delegados gremiales lo traducen a lo que se ve dentro de la fábrica y en la calle: órdenes de compra que ya no llegan, líneas que se apagan y familias que, de un mes para otro, dejan de percibir el sueldo.

El retroceso del empleo en números

  • Diciembre de 2023: 322 trabajadores registrados en las fábricas de calzado de Las Flores, según el relevamiento de UTICRA.
  • Pico de actividad de Coopershoes: cerca de 150 empleados en planta.
  • Comienzos de agosto de 2025: 30 operarios en Coopershoes tras sucesivas tandas de despidos.
  • 31 de agosto de 2025: cierre definitivo confirmado por UTICRA, con cinco personas que permanecen en tareas administrativas.
  • Proyección nacional de UTICRA: el sector perdió el 80% de sus puestos de trabajo en los últimos años.

El delegado de UTICRA en el sector calzado, Daniel Coronel, fue el encargado de ponerles número a los puestos que se fueron evaporando en Las Flores. Según el relevamiento que maneja el gremio, en diciembre de 2023 había 322 trabajadores en las distintas fábricas de calzado del partido. Desde entonces, la cantidad de puestos fue cayendo de manera sostenida, con una aceleración visible a partir de junio de 2024, cuando la demanda comenzó a mostrar un retroceso más marcado y los pedidos de las marcas se retrajeron de forma simultánea. En paralelo, Coopershoes dejó de recibir órdenes de Converse, que era la principal línea que le daba volumen a la planta, y eso terminó de vaciar la grilla de producción.

Para Coronel, la explicación hay que buscarla también en la reconfiguración del gasto de los hogares. El dirigente gremial sostuvo que la caída en las ventas de calzado se explica, en gran parte, por el ajuste en el presupuesto de las familias, que priorizan la comida por encima de cualquier otro consumo. El razonamiento es directo: cuando el ingreso se licúa y los servicios y los alquileres pesan más en la canasta, el par de zapatillas pasa a ser un gasto postergable, y la industria termina pagando las consecuencias en forma de suspensiones, retiros voluntarios y, en el caso de Coopershoes, un cierre sin retorno.

El contraste entre lo que dice la compañía y lo que se ve en la planta es elocuente. Heyden habla de dos problemas que se retroalimentan, caída del consumo y avance de las importaciones, y los presenta como un fenómeno estructural que se parece al de fines de la década pasada, aunque, según su propia lectura, peor. En la chacra industrial de Las Flores, en cambio, la lectura es más cruda: lo que se ve es una fábrica sin pedidos, una grilla apagada y 145 familias que de un día para otro dejaron de cobrar un sueldo y que ahora pelean por las indemnizaciones y por un futuro laboral que, en una ciudad con el grueso de su aparato productivo ya golpeado, no aparece a la vuelta de la esquina.

La pregunta que queda flotando, y que resume lo que ocurrió en el Parque Industrial de Las Flores, es quién se queda con la diferencia entre el zapato importado que llega a la góndola a un precio que ninguna fábrica local puede matchear y el par que durante años se ensambló en esta planta del interior bonaerense. Mientras esa respuesta no llegue, el contador seguirá marcando lo mismo: menos líneas activas, menos operarios en planta y un gremio que, como UTICRA, ya estima que el sector perdió el 80% de sus trabajadores en todo el país.

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Ingrid KowalczukCampo y yerba

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