Tierra Colorada Noticias  Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,00%Dólar MEP $1.548,30 +0,00%Riesgo país 509 pb +0,00%
MIÉ, 26 AGO 2026
Vida

Madrecitas de agua: los peces nativos que la Facultad de Agronomía de la UBA reparte casa por casa para frenar al Aedes aegypti

Una iniciativa que nació en 2022 ya entregó más de 20.000 ejemplares de dos especies autóctonas a vecinos, escuelas y organizaciones comunitarias para combatir las larvas del mosquito transmisor del dengue. El método apunta a los reservorios donde los insecticidas y el desmalezado no siempre llegan.

YB
Yanina BenítezSociedad y vida · 26 DE AGO DE 2026 · lectura 4 min
waftg

Acá en la zona centro de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, sobre un mesón de laboratorio lleno de peceras y aireadores, dos especies de peces diminutos se mueven con una tarea que nadie les había pedido a simple vista: comerse hasta cien larvas de mosquito por día, cada uno, y así ayudar a frenar el avance del dengue en los barrios donde las fumigaciones y las campañas de descacharrado no terminan de alcanzar. La escena parece chica, pero la movida viene creciendo en silencio desde 2022, y en lo que va de 2024 y 2025 el equipo repartió más de veinte mil ejemplares entre familias, escuelas y organizaciones comunitarias de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano.

El programa se llama UBANEX y lo lleva adelante la Cátedra de Acuicultura de la Facultad de Agronomía, en articulación con la Cooperativa de Recicladores del Oeste (RUO). La idea es simple y a la vez elegante: dos especies de peces nativos conocidos popularmente como madrecitas de agua —Cnesterodon decemmaculatus y Jenynsia lineata— son entregados en bolsitas con agua y aire a cualquier persona o institución que los solicite, para que los suelte en piletas de lona, estanques, tanques, bebederos de mascotas y en general cualquier reservorio doméstico de difícil vaciado o tratamiento químico.

Por qué sirven justo donde otros métodos fallan

La ventaja de estas dos especies, según nos explican los propios investigadores, es que están acostumbradas a vivir en ambientes reducidos, con poco oxígeno y agua no siempre limpia, por eso se adaptan muy bien a los recipientes chicos que abundan en los patios y terrazas de las casas. Son peces de fácil manejo, bajos requerimientos y cría relativamente sencilla, lo que permite criarlos en los laboratorios de la facultad y transportarlos sin grandes costos hasta los domicilios que los piden.

“Son peces de fácil manejo y bajos requerimientos, que naturalmente están acostumbrados a vivir en ambientes reducidos. No son difíciles de criar o transportar, y la Cátedra los entrega a demanda a la comunidad.”Alejandro López, licenciado en Ciencias Ambientales y responsable del proyecto

Cómo se concreta la entrega y qué se necesita para recibirlos

El circuito funciona, en la práctica, como una especie de delivery biológico: la persona interesada se comunica con el equipo, acredita el lugar donde va a soltar los peces y pasa a retirarlos o los recibe coordinados con los recorridos de la Cooperativa de Recicladores del Oeste, que hace de nexo territorial. Las condiciones que piden los técnicos son pocas pero claves: que el reservorio tenga agua estancada o de muy poca renovación, que no se le vuelque lavandina ni insecticida, y que se respete a los peces como cualquier otra mascota del hogar.

  • Cnesterodon decemmaculatus (madrecita de agua): pez nativo de amplia distribución en la región, tolera aguas con poco oxígeno y temperaturas variables.
  • Jenynsia lineata (madrecita de agua): especie autóctona que también acepta ambientes reducidos y se reproduce con facilidad.
  • Cada adulto puede consumir hasta 100 larvas de mosquito Aedes aegypti por día, según las mediciones del equipo de Acuicultura.
  • El programa ya repartió más de 20.000 ejemplares entre vecinos, escuelas y organizaciones comunitarias durante 2024 y 2025.
  • La iniciativa fue declarada de interés ambiental en la Ciudad de Buenos Aires.

No reemplaza, pero sí suma

Los investigadores son cuidadosos a la hora de evitar falsas expectativas: los peces no vienen a sustituir al desmalezado, al descacharrado, al repelente ni a las fumigaciones que organiza el Estado, sino a reforzar el manejo integrado del mosquito justamente en los puntos donde esas herramientas clásicas tienen menor alcance, como los tanques de agua de lluvia, los bebederos de perros y las piletas que no se vacían todos los días.

“Las personas interesadas pueden solicitar los peces para sembrar en reservorios de agua de difícil vaciado o tratamiento químico. Esta es una opción sustentable porque reduce las aplicaciones de sustancias químicas, tiene una eficiencia alta y de largo plazo, a un costo muy bajo.”Ana Paula Baldonedo, coordinadora del proyecto

El dato más crudo lo puso el propio contexto sanitario: la temporada 2023-2024 cerró con más de 580.000 casos confirmados de dengue en la Argentina y 419 fallecidos, la cifra más alta registrada hasta ahora, y dejó instalada la pregunta de qué más se puede hacer desde la sociedad para cortar el ciclo del mosquito transmisor. En ese marco, esta estrategia de la UBA aparece como una de esas respuestas que no salen en los grandes titulares pero que terminan llegando, pecera mediante, a la casa de Mirta, una vecina del barrio de Flores que cada verano le pelea al Aedes aegypti con balde y lavandina y que esta vez decidió probar otra puerta.

Nosotros, como vecinos, lo que esperamos es que estos peces cumplan su tarea silenciosa en el agua y que, sumados al descacharrado y al repelente, nos permitan pasar el próximo verano con menos zancudos y, sobre todo, con menos chicos y abuelos enfermos de dengue en la manzana.

YB
Yanina BenítezSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo