Messi la rompió toda y el arco le dijo que no: Inter Miami empató con el líder de la MLS
Dos goles del capitán, tres remates en el palo y un gol sobre la línea: la noche en la que Messi mereció ganar y se volvió a casa con un empate. Nashville, el puntero de la Conferencia Este, se lo igualó sobre el final.
A veces el fútbol tiene esa crueldad tan porteña: uno hace todo bien, la rompe, la pide, la mete, y el partido se le escapa igual. Como cuando dejás la milanesa perfecta y se te quema el puré. Inter Miami jugó un partidazo ante Nashville, líder de la Conferencia Este de la MLS, y se trajo un 2-2 que le quedó corto. Muy corto.
Messi abrió, Messió, Messi se quedó con las ganas
A los cuatro minutos, Sam Surridge ya había puesto el 1-0 para el visitante. Las Garzas arrancaban con el culo en el piso, como uno que se levanta un lunes con 35 grados y sin café. Pero entonces apareció Rodrigo De Paul, el motor, el que siempre corre hasta cuando no hay pelota. Filtró un pase quirúrgico para Messi, que se sacó de encima al marcador como quien esquiva un pariente pesado en un asado y sacó un zurdazo que el arquero Brian Schwake apenas pudo desviar al córner. ¿Y qué hizo la Pulga en ese córner? Lo ejecutó él mismo, con esa pinta de sobra que tiene. El centro le rebotó en la cabeza a Reed Baker-Whiting y se metió en el arco propio: 1-1, con olor a Messi en cada metro de la jugada.
El complemento fue el show de Leo. A los 62, De Paul le devolvió la gentileza: combinación corta, otra combinación corta, y el diez acomodó el cuerpo como si tuviera un compás en la zurda. Remate cerato, junto al palo: 2-1 y a pedirla. El estadio estalló. Pero faltaba lo mejor, y lo peor.
Porque Messi se mandó al menos dos remates que se besaron con el poste, y cuando faltaban pocos minutos quedó mano a mano con el arquero, lo gambeteó con una frescura insultante, y cuando iba a empujarla a la red apareció Jeisson Palacios en la línea, como el arquero de la quinta cuando jugás los sábados, y la mandó a corner. Para que no quedara ninguna duda, De Paul también estrelló un tiro en el palo sobre el final. El arco de Nashville tenía un imán para la redonda. O los palos tenían un imán para Messi, que es más probable.
Surridge y la ley del ex que nunca fue ex
Nashville no se rindió. Aprovechó los huecos que dejó Inter Miami cuando se fue a buscar el tercero y Surridge, el mismo que había abierto el marcador, facturó por duplicado para sellar el 2-2 definitivo. El delantero inglés se llevó la pelota a la casa y dejó a las Garzas con una sensación agridulce, como el que compra un alfajor y le faltan las tapas.
Con este gol, Messi acumula 928 gritos en 1.172 partidos oficiales como profesional. Cristiano Ronaldo, allá lejos, sigue encabezando la tabla histórica con 979 conquistas en 1.334 encuentros. La diferencia quedó en 51 tantos. Una cifra que asusta, pero que también muestra que la Pulga, con 38 años y contando, sigue descontando como si el tiempo le debiera.
- Miércoles: final de la Campeones Cup ante Cruz Azul en su estadio.
- Domingo 20 de septiembre: vuelve a la MLS frente a San Diego FC.
- La carrera de Messi contra los récords de Ronaldo sigue descontando: 51 goles de diferencia.
¿Hasta dónde puede llegar Inter Miami en lo que resta de la temporada? Sinceramente, con este Messi, con este De Paul y con este nivel, Las Garzas pelean por cualquier cosa. Pero también es cierto que los arcos, a veces, se enamoran de otro. Mi pronóstico, que me reservo el derecho de errar como siempre: Inter Miami gana la Campeones Cup el miércoles, porque cuando el arco se le cierra a Messi en un partido, suele abrirse en el siguiente. Y si no, también.
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