Orlando se disfraza de pesadilla: Halloween Horror Nights llega a su edición 35 con diez casas y un pueblo entero rendido al terror
Desde el 28 de agosto y hasta el 1 de noviembre, Universal Studios Florida despliega durante 49 noches seleccionadas su clásico encuentro con lo sobrenatural, con homenajes a Ozzy Osbourne y a la temporada final de Stranger Things como platos fuertes.
Las calles de Universal Studios Florida, en Orlando, empiezan a poblarse de payasos siniestros, cadenas y humo naranja cuando cae el sol sobre los Everglades: arrancó una nueva edición de Halloween Horror Nights, el evento de terror insignia del parque, que este año cumple treinta y cinco ediciones y lo celebra estirando su calendario como nunca antes, con 49 noches seleccionadas entre el 28 de agosto y el 1 de noviembre. Lo que en 1991 fue un experimento de tres noches bautizado Fright Nights y con una sola casa embrujada, hoy se transformó en una industria del miedo con diez laberintos temáticos, cinco zonas de terror espalhadas por el complejo, dos espectáculos nocturnos y más de cincuenta opciones gastronómicas pensadas para comerse (o no comerse) entre gritos.
Ozzy y Hawkins, los pesos pesados
La edición 2026 tiene dos anclas claras que cualquier visitante reconoce a kilómetros de distancia. La primera es Ozzy Osbourne: Prince of Darkness, una casa que recorre más de cuatro décadas de carrera solista del cantante británico a través de ruinas, mazmorras, calaveras y guiños visuales a sus discos, todo atravesado por su música. Sharon Osbourne, viuda del artista, participó del diseño junto al equipo de Universal, lo que le da a la atracción un tono de archivo familiar antes que de mero homenaje pop. La otra apuesta fuerte es Stranger Things 5, ligada a la temporada final de la serie: el recorrido lleva al visitante por la casa de los Wheeler, el Laboratorio Nacional de Hawkins y las dimensiones paralelas de la ficción, con apariciones del Mind Flayer, los Demogorgons y, por supuesto, Vecna.
Las otras ocho casas completan un catálogo heterogéneo que va del cine de culto a la ciencia ficción rural. Hellraiser reconstruye la trilogía original con sus Cenobitas; Sinners ambienta una noche de blues que termina en invasión vampírica; Evil Dead Burn puebla cada rincón con Deadites; e INVASION: Alien Abduction recrea el secuestro de una familia en zona rural estadounidense. A ellas se suman Cybergoria, MADLANDS: Caged Cannibals, H.R. Bloodengutz Presents: A Halloween Fright-Tacular! y Jack & Oddfellow: Chaos & Control, una de las piezas clave del hilo conductor del año.
- Hellraiser: la trilogía original con sus Cenobitas de vuelta al ruedo.
- Sinners: blues sureño que termina en una invasión vampírica.
- Evil Dead Burn: los Deadites se multiplican en cada esquina.
- INVASION: Alien Abduction: una familia rural en medio de un secuestro extraterrestre.
- Cybergoria y MADLANDS: Caged Cannibals: distopía y caníbales en formato laberinto.
- H.R. Bloodengutz Presents: A Halloween Fright-Tacular!: el showman del horror en su propio escenario.
- Jack & Oddfellow: Chaos & Control: el duelo entre los dos payasos centrales de la edición.
Un carnaval infernal que se desborda de las casas
El terror, sin embargo, no se agota en las puertas de cada laberinto. Las llamadas scare zones (zonas de miedo) transforman sectores enteros del parque: payasos de distintas franquicias toman la zona de Nueva York, Fortnitemares convierte un área en campo de batalla y grupos de personajes con motosierras recorren los accesos al complejo. Toda la edición orbita alrededor del Infernal Carnival of Nightmares, gobernado por Jack the Clown y su rival de siempre, el Dr. Oddfellow, una dupla que este año encuentra más espacio que nunca para pelearse dentro y fuera de las casas.
A esa arquitectura del miedo se suman dos espectáculos nocturnos que funcionan como contrapunto visual. Sobre la laguna del parque, Stranger Things: Return to Hawkins combina proyecciones, luces y la banda sonora de la serie para reconstruir escenas del pueblo ficticio, mientras que un segundo show de mapping se proyecta sobre los edificios del complejo. La edición cierra, como es tradición, con un operativo gastronómico que excede las clásicas calabazas de plástico: más de cincuenta propuestas de comida y bebida temáticas, desde cócteles que humean hasta golosinas con nombres que conviene leer antes de morder.
Caminar por Universal después del atardecer, con la brisa de Florida todavía cargada de humedad y las cigarras cantando en los márgenes del estacionamiento, confirma algo que el público repite cada año: el evento dejó hace rato de ser una rareza de fans para convertirse en una cita obligada del calendario turístico de Orlando. Con sus 49 noches, sus diez casas y su casting de pesadillas que va de Ozzy Osbourne a Vecna, Halloween Horror Nights 35 parece dispuesto a celebrar su aniversario a la altura de su propia leyenda. La pregunta que queda picando, mientras las luces del parque se apagan y los payasos vuelven a tomar la calle, es si la próxima edición podrá estirar aún más la fórmula sin que el miedo, paradójicamente, empiece a perder fuerza.
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