Rey Domenech, afuera: a Boca le toca rezar y rotar
El mediocampista de 20 años se rompió y pierde al menos tres semanas justo cuando el calendario se pone bravo. Mientras tanto, Alarcón reaparece de la nada y el fondo del placard se queda corto.
Calorazo en Buenos Aires y Boca con una noticia que le baja la presión a cualquiera. Resulta que Camilo Rey Domenech se desgarró, grado dos en el mejor de los casos, y se pierde como mínimo tres semanas. El pibe que iba a arrancar el viernes contra Central Córdoba en La Bombonera terminó viendo el partido desde el departamento, con hielo en el gemelo y la frustración a cuestas.
Porque la cuestión timing es lo que más joroba acá. Rey Domenech venía siendo ese muchacho al que el cuerpo técnico actual empezó a meter en el segundo tiempo para relevar a Paredes y darle aire al mediocampo. La idea era que se comiera los noventa contra los santiagueños. Iba a ser su noche. Le salió todo al revés.
El calendario no espera
Lo que viene en las próximas semanas es de esos calendarios que le piden a un plantel la espalda de un camionero. Está la vuelta de Copa Sudamericana en San Pablo, la visita a San Lorenzo por el Clausura y el cruce con Racing por Copa Argentina. Tres frentes en simultáneo, con viaje a Brasil incluido y el clásico de por medio. Y este pibe, justo este pibe, que iba a ser el socio de Paredes en la mitad de la cancha, mirando todo desde afuera.
Mientras el cuerpo técnico resuelve el rompecabezas, el que aparece en escena es Williams Alarcón. El chileno, que suma minutos contados con los dedos este año, de pronto se transforma en pieza clave. Casi se va al Atlanta United de Estados Unidos en el último mercado, pero la operación se cayó y terminó reincorporado al grupo. Del casi no viajo a ser titular en La Bombonera. Así es el fútbol, amigos.
El parte médico del semestre
- Camilo Rey Domenech: desgarro grado dos, mínimo tres semanas fuera.
- Adam Bareiro: operado de la zona lumbar, vuelve el año que viene.
- Tomás Aranda: fractura de peroné, operado, descartado hasta 2027.
Tres piezas fuera, tres agujeros en un plantel que ya venía corto. Bareiro se rompió a comienzos de mayo y todavía no volvió. Aranda, el juvenil que estaba explotando, se fracturó el peroné entrenando y se pierde lo que resta del año y buena parte del próximo. Rey Domenech se suma a la lista con un desgarro que, siendo optimistas, lo saca hasta junio.
Es como tener el placard lleno de cosas, pero cuando abrís la puerta del freezer te das cuenta de que solo queda un tupper con fideos del domingo. Sobra voluntad, falta material. Y en plena cocina del semestre, eso duele.
Dicho todo esto, elijo ser optimista porque no queda otra. Si Alarcón se acomoda en el medio y el resto levanta la vara, Boca puede navegar este quilombo con más elegancia de la que parece. Pero también puedo estar equivocado, y a esta altura del campeonato equivocarme es casi un derecho adquirido. Mi pronóstico: empate con sabor a poco ante Central Córdoba y muchísima para la semana que viene.
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