Castellano manda sin haber ganado ni una: la historia no le da mucho crédito
El piloto de Lobería se llevó la Etapa Regular del Turismo Carretera con cero victorias en Finales, un caso casi único desde 2008 que terminó siempre de la peor manera.
Lo que acaba de hacer Jonatan Castellano con el Dodge Challenger del Ramiro Galarza Racing es de esas cosas que en cualquier bar del Sur te hacen decir 'mirá vos'. El tipo cerró la Etapa Regular del Turismo Carretera como líder, con 12,5 puntos de ventaja sobre Otto Fritzler, después de correr las diez Finales del año, terminar seis veces entre los diez mejores y cobrar los 15 puntos bonus por ser un cumplidor serial. Pero hay un detalle que tira abajo cualquier brindis: no ganó ni una sola Final.
O sea, ganó la fase clasificatoria sin ganar. Y no estamos hablando de un torneo de truco en la confitería del pueblo: estamos hablando del TC, donde romper el motor en la primera vuelta ya te complica el domingo. Que 'Pinchito' haya llegado a la Copa de Oro sin poder contar un solo domingo con la copa de champaña en la mano es, como mínimo, una rareza histórica.
Una rareza con dos antecedentes y ninguno feliz
Desde que la Copa de Oro existe, en 2008, apenas otros dos pilotos se habían sentado en la pole de la Etapa Regular con la deuda de cero victorias. Los dos terminaron mal. El primero fue Facundo Ardusso en 2017, arriba de un Torino. El santafesino llegó al 'play-off' un punto abajo de su compañero de marca 'Josito' Di Palma, que sí había ganado dos veces. Ardusso se dio el gusto de ganar en Toay, llegó a La Plata como líder con ocho puntos de ventaja y terminó perdiendo el título por un cuarto de punto contra Agustín Canapino. Un final de fotografía, de los que te dejan con la copa servida y te la sacan de la mano.
El segundo antecedente pega más cerca y duele más. Marcelo Agrelo cerró la Etapa Regular 2025 con 14 puntos de ventaja sobre Canapino y también sin victorias. ¿Cómo le fue en la Copa de Oro? Mejor resultado, un decimotercer puesto en Paraná. Terminó decimocuarto, el peor registro histórico para un ganador de la fase regular. O sea, un papelón con todas las letras.
Las cartas que le quedan en la mano a Castellano
- San Luis: dos terceros puestos en su historial, pero nunca una victoria.
- San Nicolás: un tercer puesto como mejor recuerdo.
- Rosario, Río Cuarto y La Plata: cero podios, cero victorias, territorio virgen para él.
- Cinco Finales, una sola obligación: ganar al menos una para no quedar atado a las matemáticas.
- Siete puntos de ventaja sobre un cuarteto de candidatos: Canapino, Mariano Werner, Fritzler y Facundo Chapur.
Castellano sabe lo que es ganar esta fase: ya lo hizo en 2018, pero aquella vez llegó con dos victorias y 23 puntos de colchón. Esta vez la cosecha es más flaca: cero 'poles', dos victorias en series y un solo podio en Finales. Para encontrar un símil doméstico, es como ganar el concurso de tortas de la colectividad con una torta que ni siquiera tenía crema: podés, pero después te la discuten en la mesa.
El reglamento es claro: para pelear el título hay que ganar al menos una Final en la Copa de Oro. Es el bendecido requisito que te separa del soñador del candidato. 'Pinchito' tiene cinco finales para tachar esa cuenta pendiente. Cinco Finales y la historia en contra, con dos antecedentes que terminaron en sequía. Si me preguntan a mí, que me reservo el derecho de errar como cualquier periodista deportivo que se precie: va a tener que ganar una y, si no la gana, se va a sumar a la lista de los que mandaron en la regular y se quedaron con las manos vacías en diciembre.
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