Tierra Colorada Noticias  Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,00%Dólar MEP $1.542,00 +0,00%Riesgo país 509 pb +0,00%
JUE, 27 AGO 2026
Tecnología

La inteligencia artificial tiene un problema que no se arregla con más chips: la luz que necesita ya escasea

Los centros de datos que mueven a la nueva economía digital consumen hoy el 4,4% de la electricidad de Estados Unidos y las proyecciones oficiales los ubican en hasta un 12% hacia 2028. Las redes no llegan a abastecerlos y las comunidades vecinas empiezan a ponerle freno a obras por 156.000 millones de dólares.

DW
Damián WasilenkoTecnología · 27 DE AGO DE 2026 · lectura 4 min
waftg

Hay una imagen que todos los argentinos conocemos: la de un barrio entero sin luz porque el consumo se desborda. Algo parecido, pero a escala colosal, está empezando a pasar en Estados Unidos con la infraestructura que sostiene a la inteligencia artificial. La diferencia es que allí no se trata de una tormenta ni de un pico de verano: el problema es un crecimiento tan rápido de la demanda que las redes eléctricas no logran seguirlo.

La inteligencia artificial no vive solo en servidores y algoritmos. Vive en edificios enormes que necesitan electricidad las veinticuatro horas, en volúmenes crecientes. Y ese apetito empezó a convertirse en uno de los principales cucllos de botella del sector tecnológico.

Cuánta luz se llevan los centros de datos

Según un estudio del Lawrence Berkeley National Laboratory que el Departamento de Energía difundió, los centros de datos absorbieron alrededor de 176 teravatios hora en 2023, equivalentes al 4,4% del consumo eléctrico total de Estados Unidos. Cinco años antes, en 2018, esa cifra rondaba el 1,9%. En apenas medio año, el peso se duplicó con holgura.

Las proyecciones oficiales para 2028 ubican el consumo entre 325 y 580 teravatios hora. En el peor escenario, eso significaría alrededor del 12% de toda la electricidad que se use en el país. Para dimensionarlo: es como si, en pocos años, cada ocho focos encendidos en Estados Unidos, uno estuviera alimentando servidores de inteligencia artificial.

Por qué las redes no dan abasto

El problema no es solo de volumen. Es de velocidad. Un centro de datos se puede habilitar en meses. Una línea de transmisión de alta tensión, una subestación nueva o una central generadora llevan años de planificación, licitación y obra. La diferencia entre ambos ritmos es lo que empieza a trabar la expansión.

Las nuevas instalaciones se conectan a redes que en varias regiones ya tienen restricciones de capacidad. El resultado es un límite concreto: por más dinero y chips que haya, no se puede entrenar un modelo si no hay potencia disponible para enchufarlo.

La plata que empuja la expansión

Para entender la presión sobre el sistema eléctrico alcanza con mirar los números de NVIDIA, uno de los actores centrales de la infraestructura de inteligencia artificial. La compañía cerró su segundo trimestre fiscal de 2027 con 96.221 millones de dólares en ingresos, un 106% más que un año antes. Su división de centros de datos aportó 89.000 millones, cerca del 93% del total, con un crecimiento interanual del 117%.

En la presentación de resultados, su fundador y CEO Jensen Huang fue directo: la capacidad de cómputo se convirtió en una fuente de ingresos por sí misma. La consecuencia es que las empresas amplían infraestructura a un ritmo pocas veces visto, sin esperar a que la red eléctrica las pueda acompañar.

Cuando el barrio dice basta

El tercer frente del problema es social. Los centros de datos consumen mucha potencia, pero también ocupan grandes extensiones, generan ruido y transforman zonas rurales o semi rurales. En Estados Unidos, las comunidades donde se instalan comenzaron a reaccionar.

Durante 2025, al menos 48 proyectos por unos 156.000 millones de dólares fueron bloqueados o demorados por oposición local. La mayoría de las objeciones gira en torno al impacto ambiental, al uso del agua para refrigeración y al efecto sobre las tarifas eléctricas residenciales. Cuando una localidad ve que su red puede resentirse, el conflicto aparece.

Qué se puede hacer

Hay varias salidas técnicas en discusión, pero ninguna resuelve sola el cuadro. La lista corta que manejan especialistas y reguladores norteamericanos incluye:

  • Mejorar la eficiencia energética de los propios centros, desde servidores hasta sistemas de refrigeración, para reducir kilowatts por operación.
  • Acelerar la conexión a fuentes renovables, sobre todo solar y eólica, siempre que la red regional tenga capacidad de transporte.
  • Desarrollar pequeños reactores modulares nucleares y otras fuentes firmes que puedan sostenerse las 24 horas, con el objetivo de alimentar campuses enteros.
  • Sumar sistemas de almacenamiento en baterías para correr tareas cuando sobra generación y descargarlas en picos.
  • Coordinar de manera más estricta la planificación entre empresas tecnológicas, operadores de red y reguladores, para que las obras eléctricas lleguen a tiempo a los sitios elegidos.

Todas estas medidas llevan tiempo y plata. Mientras se discuten, los centros de datos siguen creciendo y la demanda sigue subiendo. El sector tecnológico apostó a que la infraestructura eléctrica acompañaría el ritmo de la inteligencia artificial. La pregunta es cuándo el sistema eléctrico, las comunidades y los marcos regulatorios van a poder seguirle el paso a los servidores.

DW

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo