La Sub 19 se sacó la espina charrúa y ahora va por la vengaza vinotinto
Con gol de Franco Domínguez, Argentina venció 1-0 a Uruguay en Rosario y quedó a un empate de meterse entre los cuatro mejores de los Juegos Suramericanos. Placente respira, Scaloni miró desde un palco y el lunes a las 14 hay final anticipada ante Venezuela.
En Rosario hacía un calor de esos que te licuan la paciencia, y la Selección Sub 19 salió a la cancha de Newell’s como quien abre la heladera a las tres de la tarde: con hambre y pocas ganas de dar explicaciones. Le ganó 1-0 a Uruguay, se acomodó en el Grupo B y, lo más importante, se mandó una ilusión de cara al lunes. Yo lo vi y te lo cuento: el equipo de Diego Placente dejó la sangre en el césped y se llevó un triunfo que le cambió la cara al torneo.
El gol llegó cuando el partido pedía alguien que se animara. A los 28 del segundo tiempo, Franco Domínguez, pibe de Estudiantes de La Plata, empujó la pelota para romper el cero y desatar el desahogo. Argentina había sido más que el clásico rival durante largos tramos, pero le faltaba esa cuota de suerte que en el fútbol se compra con insistencia. Esta vez, la insistencia tuvo premio.
El escenario: empate y a semifinales
La victoria se combinó con el 2-0 de Paraguay sobre Venezuela, resultado que dejó a argentinos y vinotintos igualados en tres puntos, pero con la diferencia de gol a favor de la Albiceleste: cero contra menos uno. En cristiano: si el lunes, desde las 14, Argentina empata contra Venezuela, se mete en semifinales sin pedirle nada a la calculadora. Es el escenario soñado para un equipo que arrancó el torneo con el traspié frente a los guaraníes (1-2, con remontada en el complemento).
- La caída ante Paraguay en el debut, con gol inicial de Domínguez y reacción visitante de Gamarra y Zarza.
- El triunfo ajustado sobre Uruguay, con la definición de Domínguez en el complemento.
- La victoria paraguaya sobre Venezuela por 2-0 que dejó la tabla igualada.
- El lunes a las 14, el cruce decisivo en el Grupo B frente a Venezuela.
- La presencia de Lionel Scaloni en un palco, acompañado por Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala.
Y sí, hubo convidado de lujo en el Coloso del Parque. Lionel Scaloni volvió al club donde se formó como jugador, se acomodó en un palco y se puso a mirar juveniles con la misma cara de concentración que muestra cuando dirige a la Mayor. Lo escoltaron Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala, un dream team de espaldas que ya de por sí justifica la entrada. La señal política del cuerpo técnico es clara: en esta categoría, ojo.
Cómo sigue el torneo
Los Juegos Suramericanos reservan este certamen para jugadores nacidos desde el 1 de enero de 2007, lo que convierte a cada partido en una vidriera enorme para los pibes. De los dos primeros de cada zona salen los cuatro semifinalistas. Argentina, por ahora, tiene la clasificación en el bolsillo siempre que no se caiga al barranco el lunes. Venezuela, en tanto, llega obligada a ganar para no quedar afuera, y eso, querido lector, suele ser más peligroso que un enemigo con hambre en un restaurante cerrado.
Pronóstico que me reservo el derecho de errar: si Argentina mantiene la cabeza fría y le aguanta la presión a Venezuela en el primer tramo, el 0-0 o el 1-1 aparecen como escenarios probables. Pero ojo, que estos juveniles tienen más corazón que experiencia, y a veces el corazón se desborda. Lo dicho: lunes, 14 horas, a jugarse la vida. Ahí estaremos.
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