Mirtha Legrand, otra vez entre paredes blancas: el sanatorio toma la palabra y la familia aguanta la espera
La conductora de 99 años volvió a internarse en el Mater Dei por un cuadro compatible con neumopatía y el próximo parte médico se difundirá el lunes, salvo que haya novedades. Mientras tanto, Juana Viale sigue al frente de las grabaciones y el país mira el reloj.
Yo te digo, amiga, que cuando uno cree que ya pasó lo peor, la vida te vuelve a sentar en una sala de espera con olor a café de máquina y a desinfectante, y ahí entendés que el tiempo lo manejan otros. Eso es lo que está pasando con Mirtha Legrand, que otra vez tiene que hacer de paciente en el sanatorio Mater Dei, otra vez con su nombre en una planilla y otra vez con un país entero pendiente de un parte médico que, si todo va como tiene que ir, se conocerá el lunes 21 de septiembre, a menos que la evolución obligue a hablar antes. Mientras tanto, su nieta Juana Viale sigue ocupando el sillón de los almuerzos y las cenas en la pantalla, y la familia, que es la que sabe de verdad cómo se vive esto desde adentro, transmite calma y pide prudencia, que es lo único que se puede pedir cuando una señora de 99 años decide dar pelea contra una neumopatía que no es joda.
La internación del viernes 18
El primer parte oficial lleva la firma del director médico del sanatorio, el doctor Enrique Echagüe, y es bastante claro: Mirtha ingresó por la tarde del viernes 18 con un cuadro compatible con neumopatía, y la decisión de internarla se tomó para completar los estudios, empezar el tratamiento que los profesionales consideren adecuado y mantener los controles necesarios hasta que el cuerpo le dé tregua. El sanatorio, en su comunicado, no abundó en detalles clínicos ni se metió en conjeturas, y dejó la puerta abierta a un nuevo informe para el lunes, que es el día que la mayoría de los argentinos espera ese mensaje para saber cómo sigue la conductora que, queramos o no, es parte de la historia grande de la televisión argentina.
Lo que sí se supo, y vale la pena contarlo porque suma a la lectura del cuadro, es que durante la jornada del sábado 19 el periodista Ángel de Brito contó que Legrand mostraba una leve mejoría y que el equipo médico había identificado la bacteria que la estaba afectando, lo que permitió ajustar los antibióticos y atacar el problema con un plan más certero. Esa información, ojo, no salió del parte del sanatorio sino del entorno periodístico de De Brito, así que la tomo como un dato que circula y que ayuda a entender por qué la familia respira un poco más tranquila, aunque nadie se anima a tirar las campanas al aire antes de tiempo.
El antecedente inmediato: la internación del 7 de septiembre
Para dimensionar lo que está pasando hoy hay que retroceder apenas dos semanas, al lunes 7 de septiembre, cuando Mirtha se acercó al Mater Dei para hacerse controles por una bronquitis que arrastraba desde hacía siete días y que no terminaba de irse. Los médicos, que la conocen de memoria porque ya la atendieron en otras oportunidades, decidieron que lo más sensato era que se quedara internada por precaución y para profundizar los estudios, porque a esa edad una bronquitis puede ser la punta del hilo de algo más complicado, y más vale prevenir que lamentar. La estadía se extendió durante seis días, hasta el domingo 13, cuando le dieron el alta con la indicación de seguir recuperándose en su casa del Barrio Parque, que es el lugar donde Mirtha se refugia cuando el mundo le pide más de lo que el cuerpo le puede dar.
“Les agradezco al personal médico, de enfermería y administrativo del sanatorio, y muy especialmente al doctor Guillermo Semeniuk, por la atención y el cuidado de estos días.”Familia de Mirtha Legrand, en el alta del 13 de septiembre
Esa frase, que la familia difundió al salir del Mater Dei hace apenas unos días, hoy se relee con otro peso, porque uno entiende que cuando el cuerpo de una persona de 99 años pide pausa, la pausa hay que dársela, por más que la cabeza siga enchufada y las ganas de volver a la mesa del programa sigan intactas. Mirtha, hay que decirlo, todavía no había retomado las grabaciones de su ciclo después de la internación anterior, y por eso Juana Viale, su nieta y heredera artística, viene cubriéndola al frente de las cámaras con la misma naturalidad con la que su abuela cubre cualquier vacío en la televisión argentina.
Qué se sabe hasta ahora y qué esperar del lunes
- Mirtha Legrand está internada en el sanatorio Mater Dei desde la tarde del viernes 18 de septiembre por un cuadro compatible con neumopatía.
- El parte oficial del sanatorio está firmado por el director médico Enrique Echagüe y recomienda aguardar al lunes 21, salvo que haya novedades que requieran un informe previo.
- El periodista Ángel de Brito aseguró que la conductora muestra una leve mejoría y que se identificó la bacteria que la afecta, con el antibiótico ya adecuado.
- La anterior internación había comenzado el lunes 7 de septiembre por una bronquitis y terminó con el alta del domingo 13.
- Juana Viale sigue al frente de las grabaciones del programa en lugar de su abuela, que aún no retomó su actividad frente a cámaras.
Yo, que vengo siguiendo esta historia desde hace años y que a Mirtha la vi debutar en una pantalla antes de que yo aprendiera a caminar, te confieso que cada internación de ella se vive como un capítulo familiar en la Argentina, porque a esta altura doña Mirtha no es solo una conductora: es la vecina que muchos quisieran tener sentada a la mesa, la que te pregunta qué leés y qué pensás, la que te hace sentir que la televisión todavía puede ser una conversación y no un grito. Por eso, mientras el sanatorio prepara el parte del lunes y la familia se turna para hacerle compañía, lo único que queda del lado de afuera es esa mezcla rara de preocupación y de respeto, que es la que uno le tiene a los grandes cuando saben, como Mirtha sabe, que seguir de pie también es un acto de valentía. El lunes, si Dios quiere, habrá novedades; mientras tanto, en mi casa ya está puesto el plato favorito de las abuelas: un buen guiso con toques de la cocina italiana, porque en la colonia siempre se comió así, con la cuchara grande y la mesa larga, esperando noticias que tardan pero que, cuando llegan, se reciben con pan y con abrazo.
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