Tres albicelestes en octavos y una final que duele: el US Open vuelve a tener ADN argentino
Cerúndolo, Etcheverry y Navone metieron a la Argentina en la tercera ronda por primera vez desde 2018. Uno de los tres, como mínimo, se meterá en cuartos. Mientras tanto, la pregunta de siempre: cuándo vuelve a haber final con acento porteño.
A esta altura del año Nueva York es una caldera. Caminar cinco cuadras en Flushing Meadows te deja la remera como si hubieras jugado el quinto set, y el cemento de las canchas duras te pega en la cara como ola de. Pero acá estamos, hablando de tenis, y la buena noticia es que el calor no se lo lleva la humedad: se lo lleva el tenis argentino.
Francisco Cerúndolo, Tomás Etcheverry y Mariano Navone superaron la segunda ronda del US Open y se metieron entre los 32 mejores del último Grand Slam del año. La última vez que la Argentina había colocado a tres jugadores en esa instancia fue en 2018, con Juan Martín del Potro, Diego Schwartzman y Guido Pella. Traducido: hacía ocho años que no pasaba. Ocho, como un buen asado para que la carne quede a punto.
El fixture les regala un cruce propio
La próxima jornada ya tiene un condimento extra: Navone y Etcheverry se enfrentan entre sí este viernes, no antes de las 17 hora argentina. Así, sin pedirlo, el sorteo les puso un espejo. El que gane, se mete en cuartos de final y le garantiza al tenis argentino una presencia en la segunda semana del torneo. Cerúndolo, mientras tanto, tiene otra historia: le toca Taylor Fritz, décimo del mundo, con un historial uno a uno. Pie derecho contra pie derecho. Empate técnico.
- Cerúndolo (25°) vs Fritz (10°), con un triunfo por lado en el historial.
- Etcheverry (32°) vs Navone (49°), cruce 100% argentino en tercera ronda.
- El ganador del cruce albiceleste se mete directo en cuartos.
La delegación de este año fue numerosa como nunca en lo que va de la temporada: trece argentinos entraron directo al cuadro principal y otros nueve pelearon la clasificación. En mujeres, Julia Riera, Jazmín Ortenzi, Luisina Giovannini y Lourdes Carlé se quedaron en el intento. Solana Sierra cayó en primera ronda ante Elina Svitolina, y Nadia Podoroska, que había ganado un partido, se topó con Iga Swiatek en segunda y perdió 6-3 y 6-2.
Del lado masculino, la segunda ronda fue un piso de para casi todos. Thiago Tirante, Juan Manuel Cerúndolo, Sebastián Báez, Román Burruchaga, Camilo Ugo Carabelli, Facundo Díaz Acosta y Francisco Comesaña se despidieron en primera. Marco Trungelliti había dado el salto a segunda, pero cayó con Alexander Blockx. Quedaron los tres. Y no es poco.
La sombra de 2018, larga y pesada
Cuando uno nombra 2018 se le viene a la cabeza la Torre de Tandil. Del Potro barrió a Verdasco, a Coric y a Isner, ganó la semifinal cuando Nadal se retiró y llegó a la final. Del otro lado lo esperaba Novak Djokovic, que lo despachó 6-3, 7-6 y 6-3. Aquella sigue siendo la última final de Grand Slam en singles de un argentino. Seis años y contando.
¿Puede uno de los tres cortar esa racha y llegar más lejos que Schwartzman, Pella y la Torre en aquel 2018? Me encantaría decir que sí con el pecho inflado, pero también soy de los que reservan el derecho a errar el pronóstico. Lo que sí puedo asegurar es lo de siempre: mientras haya tres camisetas argentinas en octavos, Nueva York va a tener un poco más de acento porteño. Y eso, en pleno agosto neoyorquino, no es un detalle menor.
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