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LUN, 31 AGO 2026
Vida

Volver a moverse sin pagar el precio: la guía para retomar el ejercicio después de una pausa larga

Después de vacaciones, una lesión o varias semanas sin actividad, el cuerpo pide otra lógica: menos carga, más pausa y cabeza fría. Especialistas y literatura científica coinciden en que la clave no es recuperar el nivel anterior rápido, sino readaptarse sin lesionarse.

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Yanina BenítezSociedad y vida · 31 DE AGO DE 2026 · lectura 3 min

Acá en la zona centro, apenas arranca febrero, el parque se empieza a llenar otra vez de runners con cara de vacaciones mal terminadas. Vienen con la mochila nueva, las zapatillas que compraron en el Duty Free y una energía que el cuerpo, después de tres semanas sin hacer absolutamente nada, no está en condiciones de bancar. Lo vemos todos los años: la misma ilusión por retomar, la misma tendinitis a los diez días. La pregunta del millón que nos hacemos todos cuando volvemos al gimnasio o a la calle es la misma: por dónde arranco sin romperme.

El cuerpo no está donde lo dejamos

Hay una verdad que cuesta aceptar y que los especialistas en medicina del deporte repiten hasta el cansancio: después de una pausa prolongada, el organismo no está en el mismo punto que cuando dejamos de entrenar. La tolerancia al esfuerzo baja, los músculos pierden parte de su capacidad para absorber cargas altas y hasta el sistema nervioso tarda en recuperar los patrones de movimiento que teníamos automatizados. Volver con la misma intensidad con la que cerramos el año es, en la práctica, una invitación a lesionarnos.

  • Reducir el volumen inicial a la mitad: quien hacía una hora, arranca con 30 a 40 minutos como máximo.
  • Bajar la intensidad y priorizar ritmos moderados o cargas livianas, sobre todo en el trabajo de fuerza.
  • Estirar los tiempos de recuperación: alternar días de actividad con pausas de al menos 48 horas.
  • Dormir bien y mantener horarios regulares, porque la adaptación se cocina mientras descansamos.
  • Escuchar las señales del cuerpo: el dolor que aparece y no se va es una alarma, no un trofeo.

La progresión gradual, la única regla que sirve

La recomendación que surge de los preparadores físicos y de los estudios sobre retorno al deporte apunta siempre al mismo lugar: progresión gradual en todos los componentes del entrenamiento, durante al menos las primeras dos semanas. Menos volumen, menos intensidad y más tiempo de recuperación entre sesiones. La meta no es recuperar el nivel anterior en el menor tiempo posible, sino permitir que el cuerpo se readapte sin sobrecargas. Empezar con menos no es retroceder, como bien señala la literatura: es la forma más segura de volver a moverse.

Para amortiguar las pérdidas de fuerza, potencia y velocidad que aparecen cuando la pausa se extiende, los estudios mencionan ejercicios de fuerza con cargas ligeras, algo de trabajo pliométrico y estímulos de alta velocidad que ayudan a preservar la condición de grupos musculares clave, como los isquiotibiales. Nada revolucionario: movimientos simples, bien hechos, con la prudencia que pide un cuerpo que estuvo en pausa.

La cabeza también vuelve: la parte que casi nadie quiere mirar

Hay, además, una dimensión mental que muchas veces pasamos por alto. La ansiedad por recuperar el hábito rápido puede empujarnos a exigirnos más de lo que el cuerpo tolera en esa etapa. Períodos largos de alteración de la rutina afectan variables psicológicas vinculadas al entrenamiento, y algunos deportistas necesitan acompañamiento específico para retomar con confianza. Acá lo escuchamos todo el tiempo de los profesores de educación física del barrio: no alcanza con tener las piernas listas si la cabeza todavía está en modo vacaciones.

Norma, profesora de yoga del barrio de Once, me lo decía mientras acomodaba los colchonetas el lunes a la mañana: "Los primeros días la gente llega con una energía bárbara y a la tercera clase desaparecen con un dolor en la rodilla. El que vuelve lento, vuelve de verdad". Y tenía razón. Respetar los tiempos del cuerpo, bajar el ego unas cuantas revoluciones y aceptar que la pausa nos costó es, en definitiva, lo que va a definir si en un mes estamos entrenando o de vuelta en el médico. Esa es, al menos, la expectativa que uno se lleva cuando arranca de nuevo: que esta vez, la vuelta no sea un segundo corte de temporada.

YB
Yanina BenítezSociedad y vida

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