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VIE, 04 SEPT 2026
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Miyazaki, los pies descalzos y la obsesión que nunca tuvo: "es la naturaleza humana, no una fetiches"

El director de FromSoftware rompió el silencio sobre el meme más viejo del universo Soulslike y de paso habló de ruina, renacimiento y de por qué sus mundos siempre arrancan en la oscuridad.

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Elba ZimmermannCultura y espectáculos · 4 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Lo dijo él, en persona, sin que nadie se lo preguntara demasiado. Hidetaka Miyazaki, el director japonés que lleva años firmando algunos de los videojuegos más celebrados —y más crípticos— de la última década, se sentó frente a un micrófono y, casi de paso, se hizo cargo de un chiste que ya tiene más años que varias consolas: que a él le fascinan los pies. O más precisamente, los pies descalzos de los personajes femeninos que pueblan sus obras. "Hay un rumor de que tengo cierta fijación por los pies, pero honestamente no estoy seguro de dónde proviene", arrancó, con ese tono sereno que parece sacado de un monje benedictino. "Siento que más bien intento retratar algún aspecto de la naturaleza humana o de la existencia que resulta difícil de describir."

Y la verdad es que, si uno mira atrás con un poco de paciencia, el chiste no nació de la nada. Desde la Maiden in Black de Demon's Souls —aparecida en aquel lejano 2009— hasta Malenia en Elden Ring, con sus prótesis que reproducen con un detalle casi obsceno los dedos de los pies, pasando por Priscilla y por Sister Friede en la saga Dark Souls, la recurrencia está ahí. Los fans lo notaron, lo nombraron, lo convirtieron en meme y lo fueron pasando de generación en generación de jugadores, como una abuelita de la colonia pasa la receta del guiso de mondongo.

La aldea de las manos y los pies

Lo curioso es cómo salió el tema. Miyazaki estaba contestando preguntas sobre otro símbolo que también se repite en su obra —las manos, siempre las manos, agarrando espadas, rezando, quemándose, abiertas al cielo— cuando la cosa se desvió hacia el sur. Y entonces soltó algo que, leído con cuidado, dice bastante sobre cómo funciona su cabeza creativa: que ciertos elementos aparecen sin plan, casi en puntas de pie, sin que el director los convoque a propósito. "Pueden emerger de forma subconsciente", reconoció, como admitiendo que hay un Miyazaki dormido que toma decisiones estéticas mientras el otro Miyazaki mira el techo.

Lo que sigue, y acá la nota se vuelve filosófica, es la explicación que el director dio sobre el porqué más profundo de sus juegos. Para Miyazaki, la elección de mostrar pies descalzos —o manos lastimadas, o armaduras oxidadas, o catedrales derruidas— no es un capricho ni una declaración de principios de un manual de estilo. Es, dice, una manera de anclar conceptos abstractos a cosas concretas y visibles. La ruina, el deterioro, la repetición del error, la promesa de que después de la noche más larga siempre sale algo de luz. Si hay que contar lo inefable, mejor contarlo con los pies en el barro.

“Si tenemos dos ideas, una de un futuro brillante o uno oscuro, tiendo a inclinarme hacia el más oscuro. Pero si explorás la ruina y el deterioro en esos mundos, también te permite explorar cierta oportunidad de renacimiento, y ese pequeño destello de luz o esperanza puede ser algo hermoso y fugaz.”Hidetaka Miyazaki

The Duskbloods, la promesa de más oscuridad

Todo esto llegó mientras Miyazaki promocionaba The Duskbloods, su próximo título con FromSoftware, del que todavía se sabe poco y se sospecha mucho. Por lo que dejó entrever, la película va a seguir pasando por el mismo proyector: mundos rotos, héroes rotos, manos y pies que cuentan historias que los diálogos no se animan a contar. ¿Habrá más personajes femeninos descalzos? Casi seguro. ¿Será intencional? Miyazaki ya nos dijo que no, pero también que a veces uno no maneja del todo lo que sueña despierto. Y yo le creo, porque cuando un creador dice que pinta lo que pinta porque no sabe cómo decirlo de otra forma, suele estar diciendo la verdad más completa que tiene.

Antes de cerrar, una confesión de lector: si me obligan a elegir un elemento de diseño de FromSoftware que me parece especialmente cargado de simbolismo, me quedo con las manos. No con los pies. Las manos, porque en sus juegos son siempre la última frontera entre el personaje y la cosa —la espada, la hoguera, el otro, la muerte—. Pero eso ya es conversación de bar, de esas que se tienen a las once de la noche, con un Fernet y la pantalla todavía encendida.

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Elba ZimmermannCultura y espectáculos

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